Monseñor Escrivá de Balaguer, un hombre providencial del siglo XX

Gustavo Posada Peláez, obispo de Istmina (Colombia), El Diario del Otún (Pereira, Colombia), 16.5.92

“Amor grande al Romano Pontífice, veneración a la Jerarquía y amor a los sacerdotes”.

Con ocasión del 50 Aniversario (1.978) de la Fundación del Opus Dei, en una entrevista para la televisión dije: “Mons. Escrivá de Balaguer es el hombre providencial del siglo XX, es un hombre de oración, un hombre de una fe tan grande como la de Abraham, un hombre de una confianza inmensa en la divina providencia, hombre de Dios, y por lo mismo, ahí vemos la explicación de su Obra, el Opus Dei. Siempre Mons. Escrivá de Balaguer, se distinguía por su amor grande al Romano Pontífice, por su veneración a la Jerarquía y por su amor a los sacerdotes: Mons. Escrivá de Balaguer encontró el secreto de la santificación personal en el cumplimiento de las obligaciones ordinarias, en la vida de todos los días. Mons. Escrivá de Balaguer nos enseñó a santificar el trabajo, a santificarnos en el trabajo y a santificar a los demás en el trabajo; se distinguió por su sencillez, fue un apóstol de la alegría y el buen humor, todo esto fruto de su unión con Dios, de su vida interior”.

Un hombre providencial del siglo XX, un hombre de Dios

Son abundantes los testimonios que corroboran mis expresiones anteriores. El Santo Padre Pablo VI afirmaba -dando permiso expreso para contarlo- en una audiencia que le concedió, en 1.976, al actual presidente general del Opus Dei, Mons. Alvaro del Portillo, que Mons. Escrivá de Balaguer “ha sido uno de los hombres que más carismas ha recibido de Dios, a lo largo de la historia de la Iglesia, y que siempre respondió con fidelidad”.

Estoy persuadido de que la estela dejada por Mons. Escrivá de Balaguer es más profunda, más duradera y sobre todo más luminosa y salvífica de lo que imaginamos la mayor parte de sus contemporáneos. Su papel en la economía de la salvación me parece preeminente. Inmerso en un siglo XX incrédulo y frío, ha sabido encender el mundo -ignem veni mittere in terram- con el fuego de la caridad que ardía en su corazón… ha aportado a la vida de la Iglesia un nuevo impulso, una nueva juventud, abriendo de par en par la puerta de la santidad de los laicos, como escribía G. Thibon en 1.976: -Es imposible agotar la riqueza de la contribución de Mons. Escrivá a la Iglesia.

En el Decreto de Introducción a la Causa de Beatificación y Canonización de Mons. Escrivá de Balaguer se recoge la siguiente afirmación: “Por haber proclamado la vocación universal a la santidad, desde que fundó el Opus Dei en 1.928 (…) ha sido unánimemente reconocido como un precursor del concilio Vaticano II, precisamente en lo que constituye el núcleo fundamental de su Magisterio, tan fecundo para la vida de la Iglesia”.

Veneración a la Jerarquía

Mons. Escrivá vivió el propio ministerio como servicio desinteresado a la Iglesia, y enseñó a sus hijos, a actuar en firme unión con la Jerarquía ordinaria y en absoluta fidelidad al Magisterio, de modo que – como recuerda el Decreto citado anteriormente- en todas las diócesis donde trabaja el Opus Dei, la fidelidad al Romano Pontífice y la lealtad a la Jerarquía son inconfundibles características suyas. Desde el primer instante, con la bendición y el aliento del ordinario del lugar, se dedicó plenamente a su misión y el Señor le bendijo con abundantes frutos.

Mons. Gustavo Posada Peláez




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