En el año de la Misericordia… algunas ideas

El año jubilar antes de Jesucristo viene descrito en el libro del Levítico cuando se ordena a los hebreos contar siete semanas de años, es decir, siete veces siete, que hace cuarenta y nueve años. Santificar el año cincuenta implicaba que cada cual debía volver a entrar en posesión de su caudal, en el marco de su familia.

Levítico 25:10: Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresara a su familia.

Jesucristo da plenitud y cumplimiento al año jubilar:

Lucas 4:17-21: Le entregaron (a Jesús) el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Isaías 61:1-2). Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: “Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy”.

Con Jesucristo llega la plenitud de los tiempos, vivimos en el HOY divino cada vez que vivimos/participamos en los sacramentos.

1. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, ” rico en misericordia ” (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como ” Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad ” (Ex34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la ” plenitud del tiempo ” (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.

2.Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.

El gran Hallel (Ps 136) como es conocido: Antes de la Pasión Jesús oró con este Salmo de la misericordia. ” después de haber cantado el himno ” (26,30): “Eterna es su misericordia”. Jesús afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar!

1Dad gracias al Señor porque es bueno:
2Dad gracias al Dios de los dioses:
3Dad gracias al Señor de los señores:
4Sólo él hizo grandes maravillas:
5Él hizo sabiamente los cielos:
6Él afianzó sobre las aguas la tierra:
7Él hizo lumbreras gigantes:
8El sol que gobierna el día:
9La luna que gobierna la noche:
10Él hirió a Egipto en sus primogénitos:
11Y sacó a Israel de aquel país:
12Con mano poderosa, con brazo extendido:
13Él dividió en dos partes el mar Rojo:
14Y condujo por en medio a Israel:
15Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
16Guió por el desierto a su pueblo:
17Él hirió a reyes famosos:
18Dio muerte a reyes poderosos:
19A Sijón, rey de los amorreos:
20Y a Hog, rey de Basán:
21Les dio su tierra en heredad:
22En heredad a Israel su siervo:
23En nuestra humillación, se acordó de nosotros:
24Y nos libró de nuestros opresores:
25Él da alimento a todo viviente:
26Dad gracias al Dios del cielo:

Via Crucis

Introducción
I Estación: Condenan a muerte a Jesús
II Estación: Jesús carga con la cruz
III Estación: Cae Jesús por primera vez
IV Estación: Jesús encuentra a María, su Santísima Madre
V Estación: Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús
VI Estación: Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús
VII Estación: Cae Jesús por segunda vez
VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
IX Estación: Jesús cae por tercera vez
X Estación: Despojan a Jesús de sus vestiduras
XI Estación: Jesús es clavado en la cruz
XII Estación: Muerte de Jesús en la Cruz
XIII Estación: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre
XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús

Avaricia

Según el objeto moral al que tienda será de mayor o menor gravedad, pero lo que está claro es que nos aleja de la imagen de Jesucristo que se ha de reflejar en nosotros, nos envilece. Al desear de manera desmedida la fama o riqueza nos olvidamos de lo realmente importante: la justicia, el amor, la caridad…

La avaricia (Latin, avaritia), es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes u objetos de valor abstracto con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal. Se le aplica el término a un deseo excesivo por la búsqueda de riquezas, estatus y poder. La codicia, por su parte, es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas. La codicia (o a veces la avaricia) se considera un pecado capital.

Como concepto psicológico y secular, la avaricia es un deseo desordenado de adquirir o poseer más de lo que uno necesita. El grado de perturbación mental está relacionado con la incapacidad de controlar la reformulación de “deseos” en el momento que las “necesidades” son eliminadas. Erich Fromm describe la avaricia como “un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable de satisfacer la necesidad sin alcanzar nunca la satisfacción.” Por lo general el término se utiliza para criticar a aquellos que buscan la riqueza material excesiva, pero también es aplicable en situaciones donde la persona siente la necesidad de sentirse por encima de los demás desde un punto de vista moral, social, o de otra manera.

En el Catolicismo, la codicia es un término que describe muchos tipos de pecados. Estos incluyen deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal, como en el caso de dejarse sobornar. Búsqueda y acumulación de objetos, estafa, robo y asalto, especialmente con violencia, los engaños o la manipulación de la autoridad son todas acciones que pueden ser inspirados por la avaricia. Es de destacar también la corrupción y desigualdad social. Tales actos pueden incluir la simonía. [cita requerida]