>Opus Dei

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OPUS DEI
  • A. ¿Qué es el Opus Dei?
  • B. Historia breve del Opus Dei.
  • C. Palabras de los Papas sobre san Josemaría y el Opus Dei.

A. ¿QUÉ ES EL OPUS DEI?

1. ¿Qué significa Opus Dei? Opus Dei significa en latín Obra de Dios.

2. ¿Qué es el Opus Dei? Según el punto de vista se pueden dar varias definiciones:

  • Desde el punto de vista espiritual, el Opus Dei es un camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano.
  • Una definición descriptiva: el Opus Dei está formado por personas de todas las profesiones (agricultores, enfermeras, arquitectos, amas de casa…), que tienen en común la búsqueda de la santidad en esa vida corriente.
  • En cuanto a la actuación, el Opus Dei es una gran catequesis, pues ofrece formación cristiana a quien lo desea.
  • Para los que lo conocen, el Opus Dei es una familia. Aluden así a la caridad cristiana llena de afecto y simpatía acogedora que el Opus Dei enseña en sus medios de formación.
  • Desde el punto de vista jurídico, de organización eclesiástica, el Opus Dei es una Prelatura personal de la Iglesia católica. (Simplificando un poco, una Prelatura personal viene a ser una diócesis con unas características peculiares).

3. ¿Cuando nació el Opus Dei? Dios nuestro Señor hizo ver el Opus Dei a San Josemaría Escrivá el 2 de octubre de 1928.

4. ¿En qué países se puede encontrar el Opus Dei? En toda América y buena parte de Europa; en Australia, Nueva Zelanda y en muchos países de Asia y Africa (por ejemplo, Japón, Filipinas, India, Kazajistán, Kenia, Nigeria, Congo, Camerún, etc.).

5. ¿Quién puede pertenecer al Opus Dei? Pueden pertenecer al Opus Dei las personas que han recibido esa vocación divina; una llamada de Dios a buscar la santidad en el trabajo , y a promover en otros ese encuentro con el Señor en la vida ordinaria.

6. ¿Cómo saber si se tiene esa vocación? Una vocación es un gran don divino. Para descubrirla es necesario rezar preguntando a Dios por su voluntad. También se precisa conocer la opinión de los directores del Opus Dei, que lógicamente conocen bien las características de la vocación al Opus Dei y ayudarán a discernir si uno tiene esa vocación .

7. ¿Qué enseñanzas trasmite el Opus Dei? Siguiendo a san Josemaría Escrivá, el Opus Dei difunde las enseñanzas de Jesucristo, y las aplica a la vida ordinaria procurando hacer amable la santidad en medio de las tareas cotidianas.

8. ¿La formación que trasmite el Opus Dei es teórica? El Opus Dei procura que sus enseñanzas sean a la vez teóricas y prácticas, de modo que haya equilibrio, coherencia y unidad en la vida del cristiano. En los medios de formación del Opus Dei, además de aprender ideas, se reciben consejos y ánimos para aplicarlas en la realidad.

9. ¿Qué aspectos abarca esta formación? Las enseñanzas que se reciben en el Opus Dei se pueden agrupar en varios temas:

  • Formación doctrinal: para conocer bien las enseñanzas de la Iglesia católica.
  • Formación humana y espiritual: para adquirir las cualidades propias del cristiano que desea amar intensamente a Dios en medio de su trabajo ordinario.
  • Formación apostólica: fomentando el interés por la salvación de las almas.

B. HISTORIA BREVE DEL OPUS DEI

En la historia del Opus Dei, como en cualquier institución cristiana, lo principal es la actividad divina en el interior de las personas. Pero esto es difícil de reflejar en breves líneas por ser asuntos espirituales. Si nos fijamos más en los aspectos exteriores, la historia del Opus Dei puede resumirse así:

Inicios del Opus Dei

1928 . . . Fundación. El día 2 de octubre, en Madrid, Dios nuestro Señor muestra el Opus Dei a San Josemaría Escrivá.

1933 . . . Se abre el primer centro del Opus Dei: la academia DYA que pronto pasó a ser residencia universitaria.

1941 . . . El obispo de Madrid Mons. Leopoldo Eijo y Garay, que conoce y bendice el Opus Dei desde sus comienzos, otorga su aprobación diocesana. Tres años después ordena a los tres primeros sacerdotes del Opus Dei: Mons. Álvaro del Portillo, D. José Mª Hernández de Garnica y D. José Luis Muzquiz.

1947 . . . La Santa Sede emite la primera aprobación pontificia. El año anterior San Josemaría Escrivá se ha trasladado a vivir a Roma.

1950 . . . Pio XII concede la aprobación definitiva del Opus Dei.

Expansión del Opus Dei

El Opus Dei nació en España, pero con vocación universal. En cuanto lo permitió la segunda guerra mundial, el Opus Dei empezó su desarrollo en otros países:

1946-47 . . . Comienza el Opus Dei en Europa: Portugal, Italia, Gran Bretaña, Francia, Irlanda.

1949-51 . . . Inicios en América: México, EEUU, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela.

1951-57 . . . En otros países de Europa y América.

1958 . . . . . . Comienzos del Opus Dei en África y Asia: Kenia y Japón.

1963 . . . . . . Se empieza en Oceanía: Australia.

etc . . . . . . . (Actualmente se encuentra en más de sesenta países).

Madurez del Opus Dei

1969 . . . San Josemaría Escrivá convoca un Congreso extraordinario del Opus Dei para estudiar el paso jurídico a Prelatura Personal, figura que acaba de crear el concilio Vaticano II.

1975 . . . Fallece en Roma San Josemaría Escrivá. En ese momento pertenecen al Opus Dei unas 60.000 personas. Le sucede Mons. Álvaro del Portillo.

1982 . . . Juan Pablo II establece el Opus Dei como Prelatura Personal.

1994 . . . Fallece en Roma Mons. Álvaro del Portillo. Le sucede Mons. Javier Echevarría.

2002 . . . Juan Pablo II canoniza a San Josemaría Escrivá, que así entra a formar parte de los santos de la Iglesia católica. En esos momentos hay unas 84.000 personas del Opus Dei.

C. PALABRAS DE LOS PAPAS SOBRE SAN JOSEMARÍA Y EL OPUS DEI

Juan Pablo II

“Manifestación evidente de esta Providencia divina es la presencia constante a lo largo de los siglos de hombres y mujeres, fieles a Cristo, que iluminan con su vida y su mensaje las diversas épocas de la historia. Entre estas figuras insignes ocupa un lugar destacado el beato Josemaría Escrivá, que, como subrayé el día solemne de su beatificación, recordó al mundo contemporáneo la llamada universal a la santidad y el valor cristiano que puede adquirir el trabajo profesional, en las circunstancias ordinarias de cada uno”. (14-X-1993).

“Con sobrenatural intuición, el beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado. (…) En una sociedad en la que el afán desenfrenado de poseer cosas materiales las convierte en un ídolo y motivo de alejamiento de Dios, el nuevo beato nos recuerda que estas mismas realidades, criaturas de Dios y del ingenio humano, si se usan rectamente para gloria del Creador y al servicio de los hermanos, pueden ser camino para el encuentro de los hombres con Cristo”. (17-V-1992).

Juan Pablo I

“Escrivá de Balaguer, con el Evangelio, decía continuamente: “Cristo no nos pide un poco de bondad, sino mucha bondad. Pero quiere que lleguemos a ella no a través de acciones extraordinarias, sino con acciones comunes, aunque el modo de ejecutar tales acciones no debe ser común”. Allí “nel bel mezzo della strada”, en la oficina, en la fábrica, nos hacemos santos a poco que hagamos el propio deber con competencia, por amor de Dios, y alegremente, de manera que el trabajo cotidiano se convierta no en una “tragedia cotidiana”, sino en la “sonrisa cotidiana””. (25-VII-1978).

Pablo VI

“Consideramos con paterna satisfacción cuanto el Opus Dei ha realizado y realiza por el Reino de Dios; el deseo de hacer el bien, que lo guía; el amor encendido a la Iglesia y a su Cabeza visible, que lo distingue; el celo ardiente por las almas, que lo empuja hacia los arduos y difíciles caminos del apostolado de presencia y de testimonio en todos los sectores de la vida contemporánea”. (1-X-1964).

Resumen de los textos seleccionados por el Vaticano en su web: www.vatican.va

Reseña: La santa culpa

“La santa culpa” (2009)
La Busca Edicions, Barcelona, 172 pp.

Ramón, un supernumerario de Barcelona, consulta con su mujer la posibilidad de decir basta a su director espiritual del Opus Dei. El motivo es que no piensa obedecer las indicaciones recibidas: llevar a su hija menor a un orfanato por ser sorda y, por tanto, no apta para engrosar las filas del Opus Dei. Fruto de este enfado, se presentan en su casa dos altos dirigentes del Opus Dei -un laico y un sacerdote- que convencen a Ramón para que permanezca en la Obra. Para ello le ofrecen un buen trabajo en Girona, tanto a él como a su mujer, en sendos colegios del Opus Dei: el de chicos y el de chicas, respectivamente.

Al cabo de unos años, aquel laico que fue a visitarle se ha convertido en don Nuño Sancho de Cogullada y Sánchez de Fuenterrebollo (nombre no exento de ironía), el nuevo vicario de la Delegación del Opus Dei en Barcelona. Ramón tiene dos hijos numerarios -la mayor es una numeraria influyente que trabaja en Bruselas- y la hija pequeña, que es sorda. Frecuenta el psiquiatra -por supuesto, del Opus Dei- y tiene la sensación de que le están sedando para que funcione como un “zombi”. Un trauma se hace presente en sus pensamientos: no haber cuidado a su madre en sus últimos momentos en la tierra, porque tenía que encargarse del Opus Dei. También le agobia la virtud de la pobreza que le obliga a pagar un tanto al mes al Opus Dei. Decide cortar por lo sano y entregar en mano una carta de dimisión al vicario don Nuño.

El encuentro es en la sede de la Delegación, un “modesto” edificio del “modesto” barrio de Pedralbes. Don Nuño -que previamente ha buscado en los archivos secretos información reservada acerca de Ramón- intenta convencerle para que persevere en su vocación. En un momento de la conversación, le ofrece una tila, que manda traer a un numerario jovencito. Ramón acepta y tras dar un sorbo, cae muerto al suelo. El vicario avisa al médico, numerario también, que examina el cadáver y asegura que es un envenenamiento. Don Nuño le fuerza a firmar el certificado de defunción sin más preámbulos, pero éste exige que venga la policía.

De la investigación del caso se ocupa el inspector Maristany, un detective que fue numerario del Opus Dei y que está muy resentido. Don Nuño intenta hacerle ve que la víctima no fue envenenada. El policía, cargado de prejuicios, habla con el doctor y pone todos los medios para llegar a la verdad. También visita a la familia. La mujer es débil en sus planteamientos, pero los hijos son fanáticos del Opus Dei y no aceptan ninguna de las sospechas del malhumorado policía: cada vez que acusa al vicario, saltan sin razonar.

Al final en el ordenar de la víctima encuentra el archivo de la carta dirigida a don Nuño, que contrasta con la información que le ofrecía el vicario. Lo cita en la comisaría y éste se declara culpable. Se celebra el juicio y es condenado.

Un tiempo después, el médico de la Obra, con quien el detective ha trabado amistad -pues tiene cierta “apertura de mente” y no se toma muy en serio su vocación- entrega un CD de parte de don Nuño, que está en prisión. Éste contiene una grabación en la que se escucha el diálogo entre el condenado y otra persona -se deduce que es un alto cargo del Opus Dei- en el que el visitante le transmite una misión: declararse culpable porque “conviene” a la Obra.

Al final, don Nuño -en la cárcel- habla con Maristany y le lee el punto 628 de Camino, sobre la obediencia. Ante la pregunta “¿por qué?” del policía, el sacerdote le responde: “convenía”.

BREVE ANÁLISIS

Literariamente:
El relato presenta una trama simple, que acaba con un desenlace bastante previsible. Pretende ser una novela negra ambientada en los entresijos de la “maquiavélica” Prelatura del Opus Dei. El autor se esmera en mostrar un gran conocimiento de su estructura jerárquica, de sus costumbres… y ofrece una cantidad de datos abrumadora. Este exceso hace que la lectura se haga costosa, ya que presupone de muchos datos de los que el lector carece, y que además no presentan gran interés.

La investigación que lleva a cabo Maristany es un tanto ingenua. La narración no hace demasiados esfuerzos por crear un clímax o intrigar al lector: apenas hay misterio. Esto lleva a pensar que el policía -que presume de desmitificador y altivo- sea un pésimo sabueso, ya que tiene serias dificultades para dar con las evidencias más transparentes. Esta sensación hace aburrida la lectura.

Los personajes no tienen gran profundidad: son más bien planos. Pretende ofrecer un contrapunto en Maristany, pero no evoluciona en todo el relato. Busca una especie de Wallander a la catalana, pero sólo consigue un personaje triste, amargado y resentido, que no conmueve al lector.

En cuanto a Ramón, no hay mucha diferencia: es exactamente igual que Maristany. Don Nuño, en cambio, se podría definir como un manipulador fundamentalista y sectario, carente de sentimientos, que tampoco modifica un ápice su modo de ver la realidad.

Por otra parte, el autor demuestra tener un dominio considerable de la lengua catalana.

Tanto por la temática como por la baja calidad literaria, este libre carece completamente de interés para el gran público.

Sobre el Opus Dei:

La novela es una crítica directa y agria al Opus Dei. Lamentablemente, aborda algunos falsos clichés: poder, españolismo, sectarismo, dinero, control, fundamentalismo, secretismo… Parece que su única fuente de información es negativa y opuesta a la naturaleza del Opus Dei. Se percibe una gran familiaridad con costumbres y normas internas de la Prelatura, que va mencionando vengan o no vengan a cuento. Da la impresión de que personas que han abandonado el Opus Dei le han asesorado prolijamente.

El tema principal: la manipulación de la verdad y de la libertad. Según su opinión, el Opus Dei aniquilaría la voluntad y el entendimiento de sus fieles hasta hacerles aceptar siempre -con una obediencia ciega- lo que “conviene” al Opus Dei, les guste o no. De manera machacona y poco sutil, el autor da a entender que en el Opus Dei la verdad no cuenta para nada.

En cuanto a la credibilidad de la historia, muestra una visión tan deformada de las personas del Opus Dei, con una actitud tan crítica y caricaturesca, que no deja espacio a una valoración personal: el lector -si desea avanzar en su lectura- debe resignarse a engullir su acritud y el resentimiento del narrador.

Ninguno de los personajes que representan a la Prelatura tiene personalidad ni ofrece el más mínimo destello de bondad o caridad: son marionetas robóticas, fundamentalistas y orgullosas de ser manipuladas (p.ej., el vicario llega a sacrificar su sueño de llegar a ser canonizado y llenar los colegios del Opus Dei de alumnos llamados “Nuño”).

>Imágenes del Opus Dei

> Aparece una nueva página web con imágenes sobre el Opus Dei. Pretende ser como un reportaje gráfico con escenas de las muchas actividades e historias de los miembros de la Obra en los distintos países donde trabaja.
Lógicamente no pretende ser una web oficial, aunque parece que funcionará bebiendo de las fuentes oficiales del Opus Dei. Quiere ser, sin más, un lugar de información sobre el Opus Dei.

>En el Colegio Romano…

>Durante mi estancia en el Colegio Romano de la Santa Cruz he podido comprender y palpar de manera muy especial el cariño personal del Padre (así llamamos al prelado del Opus Dei, D. Javier Echevarría) por mi y por cada uno de sus hijos. Pienso, sin miedo a exagerar, que esos años vividos en Roma, forman la experiencia más enriquecedora de mi vida: poder convivir con personas de todas las nacionalidades y de todos los caracteres imaginables. Además, pude visitar en multitud de ocasiones los restos de san Josemaría, Villatevere y también, estar muy cerca del Papa. En fin, que tengo que dar muchas gracias a Dios por todo ello.

>Trabajo, vida, liturgia y oración

>Opus Dei significa en latín Obra de Dios. Este nombre nos indica que todo lo que hacemos, nuestra vida entera, la podemos convertir en verdadera y auténtica Obra de Dios. Opus Dei reinterpreta el término opus dei, empleado por los monjes para referirse a la liturgia, especialmente a la liturgia de las horas. Ahora, todo lo que hacemos ha de ser para alabanza de Dios, pero no sólo el tiempo que destinamos a la oración, sino que también nuestro trabajo, las relaciones familiares y sociales, etc.