Camino y el espíritu del Opus Dei (n.1)

CAMINO – Carácter – Punto 1
Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. —Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.
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EDICIÓN CRÍTICA
El punto número 1 de Camino ocupa ese lugar desde los primeros esbozos del libro por parte de San Josemaría. El punto es transcripción casi literal de un texto que había escrito en el Cuaderno V[1]:
«Niño: que tu vida no sea una vida estéril. Sé útil. Deja poso. Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu Amor. Borra, con tu vida de Apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los caracoles impuros y llenos de odio. Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo, que llevas en el corazón».
La palabra que introduce el texto en Apuntes íntimos –«Niño»–, que no pasará al texto impreso, muestra el carácter autobiográfico y contemplativo del pasaje, que se sitúa en el clima espiritual de «vida de infancia», tan marcado en los Cuadernos que escribió san Josemaría en 1931 y 1932. Continuar leyendo “Camino y el espíritu del Opus Dei (n.1)”

Camino y el espíritu del Opus Dei (n.2)

CAMINO – Carácter – Punto 2
Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.
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EDICIÓN CRÍTICA
El punto 2, escrito un mes antes que el punto 1º, procede también del Cuaderno V escrito por San Josemaría [1]. He aquí el texto:
«Ayer por la mañana, en la calle de Santa Engracia, cuando iba yo a casa de Romeo, leyendo el cap. segundo de San Lucas, que era el que me correspondía leer, encontré a un grupo de obreros. Aunque yo iba bastante metido en mi lectura, oí que se decían en voz alta algo, sin duda preguntando qué leería el cura. Y uno de aquellos hombres contestó también en voz alta: ‘la vida de Jesucristo’.
Como mis evangelios están en un libro pequeño, que llevo siempre en el bolsillo, y las cubiertas forradas con tela, no pudo aquel obrero acertar en su respuesta, más que por casualidad, por providencia. Y pensé y pienso que ojalá fuera tal mi compostura y mi conversación que todos pudieran decir al verme o al oírme hablar: éste lee la vida de Jesucristo».
El «ojalá» aparece en el Cuaderno como lo que fue: un toque del Espíritu Santo en el alma de San Josemaría en orden a la propia vida. Al redactar Camino, oculta la peripecia personal y traslada la requisitoria divina a todos los lectores.
Los puntos 1 y 2 forman una estrecha unidad. Ahora este punto 2 proclama que la misión y la tarea apostólica antes descritas han de ser ante todo transparencia del Evangelio, presencia de Cristo que los demás «reconocen» en el cristiano.
Habría que poner en relación esta experiencia con la doctrina de San Josemaría,, incoada ya en Camino (vid los puntos 687 y 947) y desarrollada posteriormente, sobre el cristiano –no sólo el sacerdote (vid el punto 66 y el comentario al punto 67)– «alter Christus», «ipse Christus»: el cristiano tendría que ser, como reza el título de uno de sus libros, «Cristo que pasa».

[1] Apuntes íntimos, nº 521, 30-XII-1931. Ese mismo día San Josemaría transcribió a continuación el punto 98.

Camino y el espíritu del Opus Dei (n.3)

CAMINO – Carácter – Punto 3
Gravedad.
—Deja esos meneos y carantoñas de mujerzuela o de chiquillo.
—Que tu porte exterior sea reflejo de la paz y el orden de tu espíritu.
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EDICIÓN CRÍTICA
El texto, tal cual, procede del Cuaderno VI que escribió San Josemaría, es un año posterior a los dos puntos precedentes. El tenor literal es idéntico [1].

Al preparar su libro Consideraciones Espirituales, publicado en 1932, San Josemaría le asignó a este punto el lugar que hoy ocupa en el libro: punto 3. El «salto» desde la meditación cristológica de los dos puntos anteriores al consejo, a la «reprensión» más inmediata y práctica, es característico del estilo de Camino.

El tema sigue siendo el del punto 2: Cristo en el cristiano, ahora bajo la forma de «la paz y el orden de tu espíritu», que han de «transparentarse»: es otra forma de referirse al «gaudium cum pace», del que hablará abundantemente. En efecto, no mucho antes –pero ese mismo año– había escrito esta reflexión, que guarda relación estrecha tanto con punto 2 como con este punto 3:
«Con la gravedad –y como natural consecuencia– me dará Dios nuestro Señor una paz interior inalterable y la compostura exterior propia de quien ha de ser –de quien es– otro Cristo. Todo ello ungido con la luminosa y mansa alegría del alma que ama la Voluntad justísima de Dios» [2].
Es algo inmanente a los seguidores de Cristo, que Clemente de Alejandría expresaba en esta sentencia:

«La quietud, el sosiego, la serenidad y la paz son connaturales al cristiano» [3].

Más sobre el aspecto autobiográfico del tema «gravedad», en punto 72 y su comentario.

[1] Apuntes íntimos, nº 882, 28-XI-1932. Ese mismo día San Josemaría escribió el punto 8.
[2] Glosas marginales al Decenario 1932, pg 44. El apunte de San Josemaría está escrito al final del «Obsequio» del día segundo, titulado: «La paz del alma» [Patmos 35, pg 56; Logos 52, pg 98].
[3] Clemente de AlejandrÍa, El Pedagogo, II, 61, 1; Fuentes patrísticas 5, Madrid 1994, pg 389.

Camino y el espíritu del Opus Dei (n.4)

CAMINO – Carácter – Punto 4
No digas: «Es mi genio así…, son cosas de mi carácter».
Son cosas de tu falta de carácter:
Sé varón —«esto vir».
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EDICIÓN CRÍTICA
El texto procede, como toda esta serie, de los Apuntes íntimos de San Josemaría y es anterior, en unos días, al punto 3. Se encuentra en Cuaderno VI, nº 874, 24-XI-1932, «día de San Juan de la Cruz», como anotó el propio San Josemaría [1].

Como la casi totalidad del capítulo «Carácter», tiene este punto su clave hermenéutica –a mi parecer– en los puntos 1 y 2; clave que ya hemos visto aplicada en el punto 3 y que señala la base y el sentido de esa exigente «reforma» de hábitos y costumbres que San Josemaria propone a los lectores.

Todo el capítulo es un conjunto de fuertes y concretas «sacudidas» al hombre de carne y hueso con el que dialoga, para que sea coherente, también en lo humano, con su fe.

La anotación del Cuaderno dice así:

«No digas: ‘es mi genio así…, son cosas de mi carácter’. Son cosas de tu falta de carácter: sé varón –esto vir–, aunque hayas nacido mujer». Continuar leyendo “Camino y el espíritu del Opus Dei (n.4)”

Enfréntate a tí mismo – Camino y el espíritu del Opus Dei (n.18)

CAMINO – Carácter – Punto 18
Te empeñas en ser mundano, frívolo y atolondrado porque eres cobarde.
¿Qué es, sino cobardía, ese no querer enfrentarte contigo mismo?
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EDICIÓN CRÍTICA

El texto procede a la letra del Cuaderno VII, nº 1096, y lleva lafecha de 30-XII-1933 [1]. No circuló, pues, a velógrafo y fue dado a conocer en la edición de Cuenca.

Este punto señala la causa de la situación descrita en el punto anterior. San Josemaría encamina sus consideraciones a que el lector se enfrente con la necesidad de esa seria «reforma personal» de que hablábamos en la Introducción a este capítulo.

Vid en punto 318 otra forma de «cobardía».

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[1] Ese día San Josemaría transcribió seis futuros puntos de Camino: 498, 10a, 446, 637, 18, 180, 9.