Camino n.37

Camino 37.
Tienes, como ahora dicen, “mucho cuento”.
-Pero, con toda tu verborrea, no lograrás que justifique –¡providencial!, me has dicho– lo que no tiene justificación.

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EDICIÓN CRÍTICA

Parece que este punto 37 se refiere también a la experiencia a que se vincula el punto 33.
«Tener ‘mucho cuento’». La 8ª acepción de «cuento» en el Diccionario de Moliner va directa a lo que dice San Josemaría en este punto:
«palabrería, exageración o aspaviento con que alguien se da importancia o hace aparecer una cosa más importante o interesante de lo que realmente es».[1].
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[1]Moliner, II, pg 832; voz «cuento». «Cuento» en el Diccionario de la Real Academia Española de 1970 es: «falsa apariencia, embuste, trápala, engaño».
«Como ahora dicen», escribe San Josemaría. En efecto, en la edición de 1925 no se contempla todavía esa acepción.

Cumple tu deber – Camino n.36

Camino 36.
Ese abuso no es irremediable.
-Es falta de carácter consentir que siga adelante, como cosa desesperada y sin posible rectificación. No soslayes el deber.
-Cúmplelo derechamente, aunque otros lo dejen incumplido.
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EDICIÓN CRÍTICA
San Josemaría exhorta a los lectores a que asuman seriamente su responsabilidad en la vida cívica: profesional, social y política, lo que comporta valentía para denunciar los abusos y capacidad, cuando es necesario, de navegar contra corriente.

Es la misma doctrina del punto 34, con el acento puesto ahora en la vida de la sociedad.

¿Cobardía o prudencia? – Camino n.35

Camino 35. No me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia.

-Y vuestra “prudencia” es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tono de sabios y escalen puestos que nunca debieran escalar.

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EDICIÓN CRÍTICA

Octavilla con el dorso en blanco, redactada por San Josemaría en Burgos, en el primer semestre de 1938. No hay otras referencias que permitan datarla con mayor aproximación. Tiendo a situar estas octavillas con dorso en blanco –a no ser que conste lo contrario por otra vía– en los primeros meses que pasó San Josemaría en Burgos: hasta junio-julio.

Seguimos en la cuestión de la verdad «operativa», del veritatem facientes paulino, que está en el trasfondo de los puntos 33-35. El punto 35 refleja otro de los motivos frecuentes en la predicación de San Josemaría desde los primeros años treinta, sobre todo al dirigirse a profesores y estudiantes universitarios: la exigencia cristiana de un testimonio firme en el terreno intelectual, sin «miedo a la verdad» (vid punto anterior).

San Josemaría, cuando esto escribe, no se refiere, parece obvio, a tantos intelectuales y científicos –algunos de ellos de notable calidad– que en España, en circunstancias políticas y sociales muy complejas, se habían alejado de la fe católica, sino a una minoría militante –«enemigos de Dios», dice–, entre los que se daba precisamente ese «vacío de ideas». El mensaje permanente es claro: Escrivá exhorta a la fortaleza cristiana y a poner de manifiesto, cuando sea necesario, la «ciencia» de ciertos «sabios» cuyo título principal de sabiduría es su oposición al Cristianismo.

El eufemismo en la vida espiritual, de una manera o de otra, es un viejo tema de la tradición:

«Sabéis cubrir el vicio con nombres bonitos(eu[fhmoi”) y llamáis libertad a la riqueza, magnanimidad a la ambición de gloria, franqueza a la arrogancia, amor a lo que es disolución, valentía a la iniquidad».


San Juan Crisostomo, Contra los impugnadores, Discurso III, 7; BAC 169, 1958, pg 468.

No tengas miedo a la verdad – Camino n.34

Camino 34. No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte.

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EDICIÓN CRÍTICA

Continúa el tema anterior. El texto aparece a la letra en un guión de meditación de los Ejercicios Espirituales que predicó San Josemaría en Vitoria, en agosto de 1938:

«Coloquio: Animo grande ante la Cruz. No tener miedo a la verdad, aunque esa verdad nos acarree la muerte» [1].

Es el coloquio final de la meditación sobre la muerte y sepultura de Cristo. San Josemaría la predicó el día 25, pero sabemos que, en su mayor parte, ese material y el de los Ejercicios Espirituales de Vergara del mes siguiente lo había preparado en Ávila, en los primeros días de ese mes, invitado por don Santos Moro, el Obispo de aquella diócesis.

El tema de la Verdad lleva a San Josemaría a plantearse en última instancia la cuestión del martirio. El cristiano, precisamente por su amor a la Verdad, que lleva a la confesión de fe, ha de estar dispuesto al martirio para corroborar esa fe. Vid el punto 743 y su comentario.


[1] Ejercicios Espirituales, Meditación «Muerte y entierro», Vitoria 24-VIII-1938; guión nº 125.

Hombres de criterio – Camino n.33

Camino 33. Nunca quieres “agotar la verdad”. -Unas veces, por corrección. Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, por no darlo. Y, siempre, por cobardía. Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de criterio.
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EDICIÓN CRÍTICA

Este punto está redactado a partir de una experiencia de San Josemaría. Transcribo un párrrafo de la carta que escribió a Juan Jiménez Vargas en octubre de 1938:

«Muy querido Juanito: Ayer vino X. y D. Manuel [Dios Nuestro Señor] dispuso las cosas muy bien para que desde ayer deje ese amigo de trabajar en su empresa [el Opus Dei]: todo salió con mucha suavidad, aunque mi hermano Josemaría [es decir, el Autor] –como es tan melón– se pasó sus malos ratos. Yo ‘agoté la verdad’, sistema que pienso seguir siempre; antes no lo seguía, por una razón humana (educación, politesse), otra sobrenatural (caridad)… y un poquito de miedo a prolongar los malos ratos. Ahora me he persuadido de que la verdadera finura y la verdadera caridad exigen llegar a la médula, aunque cueste» [1].


Juan Jiménez Vargas

Como se ve, el punto tiene carácter autobiográfico: describe la batalla interior del propio San Josemaría, que tenía una enorme capacidad de querer —especialmente a los hijos de su espíritu— y se le hacía durísimo decir a alguien que «así» no se podía seguir… Vid el comentario al punto 37.


[1] Carta de San Josemaría Escrivá a Juan Jiménez Vargas, Burgos 13-X-1938; EF 381013-3. Idem a Ricardo F. Vallespín, Burgos 13-X-1938; EF 381013-1:

«Vino X. y todo salió como sobre ruedas. Me apresuro a comunicártelo, porque sé que te alegrarás. Yo, también; pero pasé malos ratos, al ‘agotar la verdad’, que es el nuevo sistema que seguiré mientras Dios me dé vida, aunque sea duro para mí. A última hora, yo no monto nada y sufrir es siempre fecundo».