Edición crítico-histórica de “Es Cristo que pasa”

Acaba de salir a la luz la edición crítico-histórica de Es Cristo que pasa, preparada por el teólogo Antonio Aranda. Se trata del cuarto volumen de la Colección de Obras Completas de Josemaría Escrivá de Balaguer, que el Instituto Histórico está promoviendo y que publica la editorial Rialp. El libro contiene dieciocho homilías del fundador del Opus Dei, con un amplio comentario histórico-teológico y anotaciones de crítica textual.

http://www.isje.org/publicada-la-edicion-critico-historica-de-es-cristo-que-pasa/

Documentos del Concilio Vaticano II – epub

Siguiendo las indicaciones de la Congregación para la Doctrina de la fe, una de cuyas sugerencias pastorales para este Año se concreta en favorecer su “más amplia difusión con el uso de medios electrónicos y modernas tecnologías”, la Oficina de Información del Opus Dei ha preparado esta edición electrónica de los “Documentos del Concilio Vaticano II”, para descargar gratuitamente.

Su lectura durante este Año de la fe tiene especial importancia, ya que, como dijo ayer el Santo Padre, «los documentos conciliares son una brújula que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma, para llegar a la meta». (Benedicto XVI, Catequesis del 10-X-2012).

Refiriéndose a algunos de los documentos conciliares fundamentales, el Santo Padre explicó que «mirando en esta luz la riqueza contenida en los documentos del Vaticano II, quisiera nombrar sólo las cuatro Constituciones, casi cuatro puntos cardinales de la brújula capaz de orientarnos. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium nos indica cómo en la Iglesia en primer lugar está la adoración, está Dios, está la centralidad del misterio de la presencia de Cristo. Y la Iglesia, cuerpo de Cristo y pueblo que peregrina en el tiempo, tiene la tarea fundamental de glorificar a Dios, como expresa la Constitución dogmática Lumen gentium. El tercer documento que quisiera citar es la Constitución sobre la divina Revelación Dei Verbum: la Palabra viva de Dios convoca a la Iglesia y la vivifica a lo largo de todo su camino en la historia. Y el modo en que la Iglesia lleva al mundo entero la luz que ha recibido de Dios para que sea glorificado, es el tema de fondo de la Constitución pastoral Gaudium et spes».

El Concilio Vaticano II

El Vaticano II es el 21º Concilio ecuménico de la historia de la Iglesia y toma el nombre en referencia al Concilio Vaticano I, celebrado en 1870 e interrumpido con la invasión del estado pontificio. El Vaticano II fue presentado en parte como continuación del Vaticano I. Pero el Vaticano II se ha ocupado de una temática mucho más amplia y ambiciosa y sus Constituciones y Decretos cubren tal cantidad de asuntos, que indican un deseo de renovación global de la Iglesia.

El Concilio fue anunciado por el Papa Juan XXIII el 25 de enero de 1959, después de una Capilla Papal celebrada en la abadía de san Pablo extramuros. El Papa anunció en esa ocasión la reforma del Código de Derecho canónico, la celebración de un sínodo Romano y la convocación de un concilio ecuménico, que se ocuparía principalmente de la unión de los cristianos. La noticia causó enorme expectación y sorpresa. Los preparativos para el concilio comenzaron en seguida con el nombramiento de las comisiones preconciliares y la elaboración de los esquemas que deberían ser discutidos.

El Concilio comenzó el 11 de octubre de 1962. Celebró cuatro sesiones: una bajo Juan XXIII, que murió el 3 de junio de 1963, y tres sesiones bajo Pablo VI, que fue elegido Papa el 21 de junio de 1963.

El primer discurso de Pablo VI al Concilio venía a establecer las líneas generales del trabajo conciliar y asignaba al Concilio su programa. Las palabras del Papa en esa ocasión contienen lo esencial de lo que un año mas tarde diría en la Encíclica Ecclesiam Suam: lo que Pablo VI consideraba las tres tareas más importantes de la Iglesia en aquellos momentos: tomar conciencia de sí misma, renovarse, entrar en dialogo con el mundo.

El Concilio Vaticano II representa un hito de gran importancia en la historia de la Iglesia, que ha renovado en la asamblea muchos aspectos de su ser mistérico y de su actividad. El Concilio ha puesto de manifiesto y desarrollado una visión de la Iglesia como misterio de fe. Ha renovado la Liturgia, con la publicación del Misal de Pablo VI en el año 1970, los rituales de los Sacramentos, los Leccionarios, el Breviario romano, y el Martirologio. Ha introducido las lenguas vernáculas, junto al latín, y puesto los medios para acercar los fieles a la celebración de los Misterios cristianos, especialmente de la Eucaristía. No ha supuesto el Concilio ruptura o discontinuidad con la Tradición de la Iglesia, que ha sido actualizada en sus documentos.

Tomás Alvira y Paquita Domínguez

antonio vazquez

Para ser feliz hace falta tomarse en serio la grandeza de la vida, en este caso, tomarse en serio la grandeza de la vida matrimonial.

Fuente: http://goo.gl/Lpk83

El mundo ha cambiado tanto en tan poco tiempo, que la vida feliz de un matrimonio normal se ha convertido en noticia extraordinaria, cuyos detalles suscitan particular interés. Si bien se mira, lo que ha cambiado es la rareza del hecho -mucho mayor ahora-, pero no su misterio profundo. Antes, como ahora, el matrimonio era un cambio de felicidad solo para los que sabían comprender y ejercitar -cada día y en cada detalle- toda la riqueza de su significado real.

No es nada fácil ser normal y ser feliz: hace falta tomarse en serio la grandeza de la vida, en este caso, tomarse en serio la grandeza de la vida matrimonial. Tomás Alvira y Paquita Domínguez contaron, para llevar a cabo esa maravilla de la vida diaria, con una gran base de partida: sus cualidades personales y su formación cristiana.

Pero a ellos se añadió el toque providencial: su temprano encuentro con san Josemaría Escrivá. La vida de Paquita y Tomás se convierte, a partir de ese momento, en un esfuerzo continuado por vivir la riqueza de la doctrina sobre el matrimonio del fundador del Opus Dei, de tal manera que el éxito de su unión matrimonial -una aventura apasionante, sumamente normal y feliz- constituye una prueba fehaciente de la verdad de esa doctrina.

Antonio Vázquez, colaborador habitual de Mundo Cristiano y Hacer Familia, es bien conocido para nuestros lectores por el libro Matrimonio para un Tiempo Nuevo, una reflexión optimista sobre la vida conyugal, cuya 15ª edición acaba de aparecer. Presidente de Fomento de Centro de Enseñanza, trabajó al lado de Tomás Alvira a lo largo de veinte años, en una tarea apta, como pocas, para tomar el pulso a las personas. Allí se fraguó una gran amistad con toda la familia que le ha permitido calar con profundidad en la personalidad del protagonista de esta semblanza biográfica. Antonio Vázquez, capitán de Caballería hasta 1964, desempeñó más tarde la gerencia del periódico “Madrid”, hasta su desaparición. Después de un Programa de Alta Dirección en el IESE (Instituto de Estudios Superiores de la Empresa), dedicó toda su actividad profesional a la labor educativa. En los veinte años que asumió la Dirección General de Fomento prestó también atención a las actividades de Orientación Familiar, con publicaciones y conferencias en distintos países de Europa y América. Está casado y es padre de cinco hijos.

Estampa matrimonio Alvira

Camino-Surco-Forja (iBooks)

El 7 de agosto de 1931, mientras San Josemaría celebraba la Santa Misa, Dios le hizo entender de un modo nuevo unas palabras del Evangelio –“y yo, cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”– y anotó en sus apuntes íntimos: “comprendí que serán los hombres y mujeres de Dios, quienes levantarán la Cruz con las doctrinas de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana… Y vi triunfar al Señor, atrayendo a Sí todas las cosas”. Luego, como respuesta a esas luces, continuó escribiendo: “a pesar de sentirme vacío de virtud y de ciencia (la humildad es la verdad…, sin garabato), querría escribir unos libros de fuego, que corrieran por el mundo como llama viva, prendiendo su luz y su calor en los hombres, convirtiendo los pobres corazones en brasas, para ofrecerlos a Jesús como rubíes de su corona de Rey”. Fruto de esos deseos fueron, entre otros escritos, los libros Camino, Surco y Forja, que se componen de consideraciones para la meditación.

Camino

En la primera página de Camino, San Josemaría había escrito: “Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias las escucha Dios. No te contaré nada nuevo. Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te metas por caminos de oración y de Amor”. Con el tiempo, y después de la publicación de 4.811.000 ejemplares, en 471 ediciones en papel, traducido a 51 idiomas, este libro sigue ayudando a los lectores de todo el mundo a “meterse por caminos de oración”.

Surco

Este libro “quiere alcanzar la persona entera del cristiano —cuerpo y alma, naturaleza y gracia—, y no sólo la inteligencia. Por esto, no es su fuente la sola reflexión, sino la misma vida cristiana: refleja las oleadas de movimiento y de quietud, de energía espiritual y de paz, que la acción del Espíritu Santo fue imprimiendo en su alma” y a lo largo de sus páginas, San Josemaría “hace desfilar en este libro un conjunto de cualidades que deben relucir en la vida de los cristianos: generosidad, audacia, alegría, sinceridad, naturalidad, lealtad, amistad, pureza, responsabilidad…”, escribió Mons. Álvaro del Portillo en la presentación de Surco.

Forja

Forja es un libro de fuego, cuya lectura y meditación puede meter a muchas almas en la fragua del Amor divino, y encenderlas en afanes de santidad y de apostolado, porque éste era el deseo de San Josemaría, reflejado en el prólogo: «¿Cómo no voy a tomar tu alma —oro puro— para meterla en forja, y trabajarla con el fuego y el martillo, hasta hacer de ese oro nativo una joya espléndida que ofrecer a mi Dios, a tu Dios? »”. Así presentaba este tercer libro de consideraciones Mons. del Portillo. Y el mismo San Josemaría explicaba el significado de ese “fuego” de amor que quería extender entre las almas: “Ser cristiano en el mundo no significa aislarse, ¡al contrario! –Significa amar a todas las gentes, y desear encenderlas con el fuego del amor a Dios” (Forja, 375).

Ediciones digitales

Ediciones Rialp acaba de publicar la versión digital de estas obras de San Josemaría. Gracias a las posibilidades de la edición electrónica, y a un coste mucho menor que las ediciones en papel, los “índices de materias” de estos libros están completamente enlazados, facilitando de ese modo su lectura y consulta. También gozan de las características habituales de las obras digitales: la posibilidad de buscar dentro de los libros, señalar páginas, escribir anotaciones personales, etc.

Se puede acceder a estas ediciones, entre otras, desde la tienda de libros de iTunes:

Camino, Surco, Forja

Ediciones Rialp ha anunciado también que en breve plazo estarán disponibles en formato digital las demás obras de San Josemaría: Santo Rosario, Via Crucis, Conversaciones, y los libros de homilías Es Cristo que pasa y Amigos de Dios.

Carlos Martínez, pescadero

Tuvo una vida azarosa que le llevó del comunismo al Opus Dei. Y todo ese proceso se narra en el libro «Carlos Martínez, pescadero», que lleva por subtítulo «Un revolucionario que encontró a Dios» que los autores han querido que la memoria de este ovetense no se pierda y por eso han recopilado e hilado los escritos que Carlos el pescadero fue dejando desde 1975: «La vida de nuestro pescadero da para hacer una novela de éxito»

De familia numerosa y humilde, tuvo que dejar la escuela con 9 años y a los 10 era miembro del comité comunista de su barrio. En 1954 ingresó en la Obra y desde entonces su vida se centró en ayudar a los más desfavorecidos. Lo hizo desde su pescadería que tuvo en el Fontán.