Monthly Archives: Abril 2010

>Jesucristo en el Cine

>Descubrí, mientras escribía los capítulos del libro, que los filmes sobre Jesús no fueron “uno más” para sus directores o para sus actores. Unos y otros se sintieron comprometidos en esos proyectos…
Alfonso Méndiz

Siempre me ha gustado el cine, desde pequeño. Recuerdo perfectamente que, cuando tenía ocho o diez años, un sábado al mes mi madre nos llevaba a todos los hermanos a una “sesión continua” donde disfrutábamos muchísimo; y, si la película nos gustaba, la veíamos por segunda vez.
Con el tiempo, me dediqué a la docencia en Comunicación Audiovisual. Primero estudié Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra, después hice el Doctorado en Comunicación Pública y finalmente realicé un post-grado de Producción Cinematográfica en la Universidad de California – Los Angeles (UCLA).
En mis primeros años di clases sobre Narrativa Audiovisual y Guión Cinematográfico. Más tarde gané una plaza en la Universidad de Málaga y compaginé esa docencia con asignaturas relativas a Publicidad. Antes y después publiqué varios artículos y un par de libros sobre el proceso de creación cinematográfica: trataba de explicar cómo se habían hecho las grandes películas, desde el guión literario al lanzamiento internacional.

En esa doble tarea –docente e investigadora–, tenía muy presente algo que san Josemaría repitió muchas veces: los cristianos tenemos que poner a Cristo en la cumbre de nuestra actividad profesional. Como miembro de la Obra, le había dado muchas vueltas a esa frase: entendía que eso debía impulsarme a preparar muy bien mis clases, a ofrecérselas a Dios y a convertirlas en ocasión de santidad personal y de apostolado con alumnos y compañeros. Ahí es donde debía buscar a Jesús: en lo más alto de mi vida profesional. Pero un día descubrí que “poner Cristo en la cumbre” podía significar también, para mí, escribir un libro sobre “Jesucristo en el cine”. No era algo “exigido” por mi vocación, pero sí algo posible; y, en los momentos actuales, también algo muy conveniente.
Por una parte, resultaba claro que la figura de Cristo había interesado siempre en el cine. Se han hecho más de 150 películas sobre su vida, y muchas de ellas han pasado a la historia del Séptimo Arte; sin duda, es el personaje más veces llevado a la pantalla. Por otra, era evidente que, en los últimos años, había crecido en el mundo cinematográfico el interés por Jesucristo: junto a películas que han tratado de desfigurar su imagen, otras muchas han influido positivamente en las audiencias. Un conocido filme sobre la pasión, por ejemplo, rodado con mediano presupuesto y en dos lenguas muertas (latín y arameo), había llegado a ser un grandísimo éxito en taquilla y había hecho que volvieran a las salas de exhibición muchas personas que habían dejado de ir a los cines; por primera vez encontraban una historia que les decía algo: la propia historia de Jesucristo.
Así pues, me decidí a escribir el libro, y durante dos años me documenté y entrevisté a algunos cineastas y productores. Mientras iba redactando los capítulos, tenía en mente un consejo que frecuentemente daba San Josemaría (fundador del Opus Dei): “Para acercarse al Señor a través de las páginas del Evangelio, recomiendo siempre que os esforcéis por meteros de tal modo en la escena, que participéis como un personaje más” (Amigos de Dios, 222). Siempre me había resultado útil esta forma de hacer oración, pero ahora esta perspectiva me ayudaba a enfocar el acercamiento a la vida del Señor que cada película ofrece al espectador.

Por otra parte, el propio Fundador del Opus Dei recurría a la imagen del cine cuando hablaba de este modo de orar. “En los primeros años de mi labor sacerdotal, solía regalar ejemplares del Evangelio o libros donde se narraba la vida de Jesús. Porque hace falta que la conozcamos bien, que la tengamos toda entera en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película (…). Porque no se trata sólo de pensar en Jesús, de representarnos aquellas escenas. Hemos de meternos de lleno en ellas, ser actores” (Es Cristo que pasa, 107).
Esta forma de tratar a Dios no era enteramente nueva. De hecho, me alegró descubrir, con el paso del tiempo, que ese mismo consejo lo había plasmado ya Santa Teresa en el libro de su Vida: “Tenía este modo de oración: que, como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí” (capítulo 9, 4).
Esto me hizo ver que Jesús podía hablar a muchas personas a través de esas películas. Para muchos que no tienen tiempo u ocasión de leer los Evangelios, las escenas de la vida del Señor –muy especialmente, las que se refieren a la Pasión– podían hacerles descubrir el inmenso amor de Dios por todos los hombres y la deuda de gratitud que hemos contraído con la Encarnación.

También descubrí, mientras escribía los capítulos del libro, que los filmes sobre Jesús no fueron “uno más” para sus directores o para sus actores. Unos y otros se sintieron comprometidos en esos proyectos, porque en ellos les iba la vida, en ellos manifestaban sus creencias o su verdad más profunda. Jesús de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La pasión de Cristo… Cada una de esas historias marcó muy profundamente a los directores que las hicieron; y, en lo que respecta a los actores, con frecuencia fue su interpretación más lograda, aquella por la que son actualmente recordados.
Cuando el libro salió a la calle, muchos me escribieron para decirme que en esas páginas habían descubierto un modo nuevo de aproximarse a los Evangelios. Aquello me alegró, pues comprobé, una vez más, que el Señor les hablaba también a través de las películas. En las presentaciones del libro que hubo en diversas ciudades, la experiencia que me transmitían los lectores iba en esa misma dirección.
Animado por eso, y también porque en los dos años de preparación había reunido más material del que cabía en el libro, me decidí a iniciar un blog sobre “Jesucristo en el cine”, en el que mucha gente se ha animado a participar. Así, a propósito de un artículo sobre la Cruz, una persona comentó cómo veía reflejado en ese relato la dolorosa enfermedad de su mujer, o un seminarista escribía para decir que había hallado consuelo en esas palabras. Otro descubría la dimensión humana de Jesús, que además de ser Dios es hombre y espera nuestra amistad. Y otro, en fin, veía de modo nuevo la presencia de Jesús en nuestras vidas y, sobre todo, en su familia.
Sin haberlo previsto, esa página me ha abierto un magnífico cauce de comunicación con los lectores y una forma nueva de dar a conocer la vida de Cristo: precisamente a través del cine, de aquella afición que había comenzado en mí cuando era todavía un niño.
Al mirar toda esta historia con cierta perspectiva, me parece que este libro ha supuesto un antes y un después en mi tarea investigadora. De los doce volúmenes que llevo publicados, ninguno es tan personal y tan definitivo como éste. Como en la experiencia de los cineastas, es también una obra que me ha marcado profundamente: el libro –por encima de cualquier otro– por el que me gustaría ser recordado.

Jesucristo en el Cine

Descubrí, mientras escribía los capítulos del libro, que los filmes sobre Jesús no fueron “uno más” para sus directores o para sus actores. Unos y otros se sintieron comprometidos en esos proyectos…
Alfonso Méndiz

Siempre me ha gustado el cine, desde pequeño. Recuerdo perfectamente que, cuando tenía ocho o diez años, un sábado al mes mi madre nos llevaba a todos los hermanos a una “sesión continua” donde disfrutábamos muchísimo; y, si la película nos gustaba, la veíamos por segunda vez.
Con el tiempo, me dediqué a la docencia en Comunicación Audiovisual. Primero estudié Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra, después hice el Doctorado en Comunicación Pública y finalmente realicé un post-grado de Producción Cinematográfica en la Universidad de California – Los Angeles (UCLA).
En mis primeros años di clases sobre Narrativa Audiovisual y Guión Cinematográfico. Más tarde gané una plaza en la Universidad de Málaga y compaginé esa docencia con asignaturas relativas a Publicidad. Antes y después publiqué varios artículos y un par de libros sobre el proceso de creación cinematográfica: trataba de explicar cómo se habían hecho las grandes películas, desde el guión literario al lanzamiento internacional.
  /><br  />En esa doble tarea –docente e investigadora–, tenía muy presente algo que san Josemaría repitió muchas veces: los cristianos tenemos que poner a Cristo en la cumbre de nuestra actividad profesional. Como miembro de la <span style=
En esa doble tarea –docente e investigadora–, tenía muy presente algo que san Josemaría repitió muchas veces: los cristianos tenemos que poner a Cristo en la cumbre de nuestra actividad profesional. Como miembro de la Obra, le había dado muchas vueltas a esa frase: entendía que eso debía impulsarme a preparar muy bien mis clases, a ofrecérselas a Dios y a convertirlas en ocasión de santidad personal y de apostolado con alumnos y compañeros. Ahí es donde debía buscar a Jesús: en lo más alto de mi vida profesional. Pero un día descubrí que “poner Cristo en la cumbre” podía significar también, para mí, escribir un libro sobre “Jesucristo en el cine”. No era algo “exigido” por mi vocación, pero sí algo posible; y, en los momentos actuales, también algo muy conveniente.
Por una parte, resultaba claro que la figura de Cristo había interesado siempre en el cine. Se han hecho más de 150 películas sobre su vida, y muchas de ellas han pasado a la historia del Séptimo Arte; sin duda, es el personaje más veces llevado a la pantalla. Por otra, era evidente que, en los últimos años, había crecido en el mundo cinematográfico el interés por Jesucristo: junto a películas que han tratado de desfigurar su imagen, otras muchas han influido positivamente en las audiencias. Un conocido filme sobre la pasión, por ejemplo, rodado con mediano presupuesto y en dos lenguas muertas (latín y arameo), había llegado a ser un grandísimo éxito en taquilla y había hecho que volvieran a las salas de exhibición muchas personas que habían dejado de ir a los cines; por primera vez encontraban una historia que les decía algo: la propia historia de Jesucristo.
Así pues, me decidí a escribir el libro, y durante dos años me documenté y entrevisté a algunos cineastas y productores. Mientras iba redactando los capítulos, tenía en mente un consejo que frecuentemente daba San Josemaría (fundador del Opus Dei): “Para acercarse al Señor a través de las páginas del Evangelio, recomiendo siempre que os esforcéis por meteros de tal modo en la escena, que participéis como un personaje más” (Amigos de Dios, 222). Siempre me había resultado útil esta forma de hacer oración, pero ahora esta perspectiva me ayudaba a enfocar el acercamiento a la vida del Señor que cada película ofrece al espectador.
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Por otra parte, el propio Fundador del Opus Dei recurría a la imagen del cine cuando hablaba de este modo de orar. “En los primeros años de mi labor sacerdotal, solía regalar ejemplares del Evangelio o libros donde se narraba la vida de Jesús. Porque hace falta que la conozcamos bien, que la tengamos toda entera en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película (…). Porque no se trata sólo de pensar en Jesús, de representarnos aquellas escenas. Hemos de meternos de lleno en ellas, ser actores” (Es Cristo que pasa, 107).
Esta forma de tratar a Dios no era enteramente nueva. De hecho, me alegró descubrir, con el paso del tiempo, que ese mismo consejo lo había plasmado ya Santa Teresa en el libro de su Vida: “Tenía este modo de oración: que, como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí” (capítulo 9, 4).
Esto me hizo ver que Jesús podía hablar a muchas personas a través de esas películas. Para muchos que no tienen tiempo u ocasión de leer los Evangelios, las escenas de la vida del Señor –muy especialmente, las que se refieren a la Pasión– podían hacerles descubrir el inmenso amor de Dios por todos los hombres y la deuda de gratitud que hemos contraído con la Encarnación.

También descubrí, mientras escribía los capítulos del libro, que los filmes sobre Jesús no fueron “uno más” para sus directores o para sus actores. Unos y otros se sintieron comprometidos en esos proyectos, porque en ellos les iba la vida, en ellos manifestaban sus creencias o su verdad más profunda. Jesús de Nazaret, El hombre que hacía milagros, La pasión de Cristo… Cada una de esas historias marcó muy profundamente a los directores que las hicieron; y, en lo que respecta a los actores, con frecuencia fue su interpretación más lograda, aquella por la que son actualmente recordados.
Cuando el libro salió a la calle, muchos me escribieron para decirme que en esas páginas habían descubierto un modo nuevo de aproximarse a los Evangelios. Aquello me alegró, pues comprobé, una vez más, que el Señor les hablaba también a través de las películas. En las presentaciones del libro que hubo en diversas ciudades, la experiencia que me transmitían los lectores iba en esa misma dirección.
Animado por eso, y también porque en los dos años de preparación había reunido más material del que cabía en el libro, me decidí a iniciar un blog sobre “Jesucristo en el cine”, en el que mucha gente se ha animado a participar. Así, a propósito de un artículo sobre la Cruz, una persona comentó cómo veía reflejado en ese relato la dolorosa enfermedad de su mujer, o un seminarista escribía para decir que había hallado consuelo en esas palabras. Otro descubría la dimensión humana de Jesús, que además de ser Dios es hombre y espera nuestra amistad. Y otro, en fin, veía de modo nuevo la presencia de Jesús en nuestras vidas y, sobre todo, en su familia.
Sin haberlo previsto, esa página me ha abierto un magnífico cauce de comunicación con los lectores y una forma nueva de dar a conocer la vida de Cristo: precisamente a través del cine, de aquell
a afición que había comenzado en mí cuando era todavía un niño.
Al mirar toda esta historia con cierta perspectiva, me parece que este libro ha supuesto un antes y un después en mi tarea investigadora. De los doce volúmenes que llevo publicados, ninguno es tan personal y tan definitivo como éste. Como en la experiencia de los cineastas, es también una obra que me ha marcado profundamente: el libro –por encima de cualquier otro– por el que me gustaría ser recordado.

Santo Rosario, san Josemaría Escrivá

Santo Rosario, publicado por primera vez en 1934, consta de una serie de consideraciones sobre los quince misterios del Rosario (gozosos, dolorosos y gloriosos), para facilitar el rezo de esa oración mariana y la contemplación de esas escenas de la vida del Señor y de su Madre Santísima. El libro concluye con unos breves comentarios sobre la letanía lauretana.

San Josemaría, fundador del Opus Dei, redactó de un tirón esta pequeña obra en 1931, durante la acción de gracias de la Santa Misa. Se publicó en 1934 con objeto de ayudar a los lectores a dirigirse con sencillez y confianza a la Virgen María y, a través de Ella, a la Santísima Trinidad. Porque -como dice en el prólogo- “el principio del camino que tiene por final la completa locura por Jesús es un confiado amor hacia María Santísima”. Actualmente, Santo Rosario está publicado en 25 idiomas. Su difusión supera los 700.000 ejemplares.

Como en otros días, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas. Ensalza con tu lengua a Santa María: reparación te pide el Señor, y alabanzas de tu boca. Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana y con tu caridad vigilante. Nota del autor, Roma, octubre de 1968.

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei

Exponemos una breve biografía del Fundador del Opus Dei
Infancia y juventud
1902 . . . El 9 de enero San Josemaría Escrivá de Balaguer nace en Barbastro (España).
1914 . . . Ruina económica de la familia Escrivá. Poco después se trasladan a Logroño, donde su padre ha encontrado un empleo con que mantenerse.
1917 . . . En los últimos días del año las huellas en la nieve de los pies descalzos de un carmelita le impulsan a un mayor amor a Dios. San Josemaría Escrivá decide hacerse sacerdote. Al año siguiente termina el bachillerato y comienza los estudios eclesiásticos en el Seminario de Logroño.
Sacerdote
1920 . . . San Josemaría Escrivá se incorpora al Seminario de Zaragoza para completar los estudios sacerdotales a los que añade la carrera de Derecho.
1925 . . . El 28 de marzo San Josemaría es ordenado sacerdote, y destinado al pueblecito de Perdiguera; luego a la capellanía de S. Pedro Nolasco, y a la parroquia de Fombuena. Al mismo tiempo da clases para sostener a su familia, pues su padre falleció meses antes de la ordenación.
1927 . . . San Josemaría Escrivá se traslada a Madrid para realizar el doctorado en Derecho Civil. Allí es nombrado capellán del Patronato de enfermos; y luego de la Agustinas Recoletas.
Fundador del Opus Dei
1928 . . . El 2 de octubre, en Madrid, Dios nuestro Señor hizo ver el Opus Dei a San Josemaría Escrivá. A partir de ahora su historia transcurre paralela con la del Opus Dei.
1936 . . . Graves peligros de muerte durante la guerra civil española. Después de la guerra, a las dificultades económicas se añaden calumnias e incomprensiones.
1939 . . . Publica “Camino“. Muchos Obispos le invitan a predicar cursos de retiro al clero de sus diócesis. Al mismo tiempo, promueve la expansión del Opus Dei por España.
1946 . . . San Josemaría Escrivá se traslada a Roma, donde obtiene la aprobación pontificia del Opus Dei. Es nombrado Prelado doméstico de Su Santidad. Más adelante será Consultor de dos congregaciones vaticanas y miembro de la pontificia academia de teología.
1954 . . . San Josemaría Escrivá se cura milagrosamente de la grave diabetes que padecía desde hace diez años. Continúa impulsando el desarrollo del Opus Dei en el mundo.
Últimos años
1967 . . . Publica “Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer”. Años más tarde publicará el libro de homilías titulado “Es Cristo que pasa”.
1970 . . . San Josemaría Escrivá reza a Nuestra Señora en numerosos santuarios europeos, y en México. Pide por la Iglesia, el Papa y el Opus Dei.
1972 . . . Recorre en catequesis España y Portugal. Después hará lo mismo en Sudamérica.
1975 . . . El 26 de junio muere San Josemaría. Gran número de obispos piden que comience su causa de canonización.
2002 . . . El 6 de octubre, Juan Pablo II lo declara santo.
Más información: libros sobre el Opus Dei

El mensaje del Opus Dei en Galicia

Algunos rasgos de esta realidad de la Iglesia Católica en tierras gallegas

1. San Josemaría en Galicia
2. Los primeros miembros del Opus Dei en Galicia
3. El carisma del Opus Dei en Galicia
4. Luchar cada día por mejorar
5. ¿Qué persigue el Opus Dei?
6. Camino y Via Crucis en gallego
7. Cooperadores gallegos del Opus Dei
8. Beatificación y canonización del Fundador
9. El Prelado del Opus Dei en Galicia, 1995
10. Algunas iniciativas de evangelización en Galicia
11. Al servicio de la mujer gallega
12. Para la formación y educación de los hijos
13. Buscando soluciones de futuro para el campo gallego
14. Cauces de solidaridad

1. San Josemaría en Galicia

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, estuvo por primera vez en Galicia en julio de 1938, con motivo de una peregrinación a Santiago para ganar el jubileo del Año Santo de 1937, que se había ampliado un año más a causa del conflicto.

Antes de partir para Santiago dijo: “Pedid por mí: que este Jubileo jacobeo me limpie y encienda el alma“.

S la derecha altorrelieve de la parroquia de san Jorge (Coruña)

San Josemaría hizo numerosos viajes a Galicia para dar los primeros pasos del Opus Dei en estas tierras. Vino en septiembre de 1943, en febrero, junio y septiembre de 1945, en 1946, en 1947 y 1948. La última vez que estuvo en Galicia fue en julio de 1961. En febrero de 1945 se entrevistó con sor Lucia y desde allí pasó a Portugal.Mantuvo gran amistad con el vigués don Leopoldo Eijo y Garay, que era obispo de Madrid cuando se fundó el Opus Dei, y con el obispo de Tui-Vigo, fray José López Ortíz, al que había conocido cuando estudiaba en la universidad de Zaragoza.

2. Los primeros miembros del Opus Dei en Galicia

Los primeros miembros del Opus Dei, sacerdotes y laicos, llegaron a Santiago en 1943. Uno de ellos fue el que sería años después un conocido canonista, el sacerdote Amadeo de Fuenmayor.

Poco a poco fue creciendo la labor apostólica entre mujeres y hombres de diversos ámbitos sociales de la capital.

En 1945 se instaló el primer centro del Opus Dei en la compostelana Rúa Nueva.

En 1948, algunos miembros y cooperadores del Opus Dei pusieron en marcha un empeño educativo y apostólico de carácter universitario -el Colegio Mayor La Estila– con el deseo de servir a la Universidad y la cultura gallega.

Esta iniciativa académica ha ido adquiriendo, con el paso del tiempo, un notable arraigo académico y cultural. Celebró su cincuentenario hace unos años, con la asistencia de numerosos antiguos residentes de casi todas las promociones.

3. El carisma del Opus Dei en Galicia

En toda la sociedad gallega

El mensaje del Opus Dei se ha ido difundiendo a lo largo de los años entre los ambientes más variados de Galicia: entre personas del medio rural, de la universidad, de la mar, del mundo del arte, de la cultura, de la diversión, de la educación, etc.

Para atender espiritualmente a estas personas, dispersas a todo lo largo y ancho de la geografía gallega, se han ido abriendo durante las últimas décadas diversos centros del Opus Dei en diversas ciudades: al principio en Vigo y A Coruña; luego, en Ourense, Ferrol, Pontevedra y Lugo.

Han aparecido en diversos medios de comunicación algunos testimonios de gallegos que cuentan su experiencia en el Opus Dei, como Carlos García Estraviz, un médico especialista en cuidados intensivos; el pintor Fernando Artal.

Paco Sánchez Toucedo, marinero, que se dedica al cultivo del mejillón en las bateas de la Ría de Arousa cuenta su experiencia vital.

La contribución más importante del Opus Dei es la vivificación de la vida cristiana de muchos fieles de la Iglesia Católica y la ayuda a muchas personas que sin tener la fe, buscan sinceramente a Dios.

Como señalaba san Josemaría, las iniciativas sociales que han puesto en marcha los fieles y cooperadores del Opus Dei en el mundo -algunos de ellos no cristianos o no católicos- “son lo de menos: la labor principal del Opus Dei es el testimonio personal, directo, que dan sus socios en medio del propio trabajo ordinario. Y, para esto, la enumeración no sirve.

Numerosos gallegos -padres y madres de familia, sacerdotes, profesionales jóvenes, personas del campo, gentes del mar y de los ámbitos sociales más variados- han ido incorporando en su vida el carisma del Opus Dei: la santificación del trabajo y el encuentro con Cristo en medio de las actividades cotidianas.

Encarnita Ortega, una de las primeras mujeres del Opus Dei, de Puente Caldelas, Pontevedra

La finalidad del Opus Dei

El Opus Dei difunde en el mundo el mensaje de la santidad en la vida cotidiana, por medio de la santificación del trabajo ordinario y ayuda a las mujeres y hombres que se forman al calor de su espíritu -solteros y casados, sacerdotes y laicos, jóvenes y ancianos- a fortalecer su encuentro personal con Dios, de forma que cada uno, cada una, asuma con responsabilidad y libertad sus compromisos bautismales.

Recuerda el sentido de la filiación divina y enseña a vivir con la alegría de los hijos de Dios; enseña las consecuencias del riesgo de la libertad ayudando a cristianos y no cristianos a vivir con un profundo sentido de su propia responsabilidad como bautizados, como ciudadanos.

Ese sentido de la responsabilidad les debe llevar a luchar cada día por unirse más con Dios y a servir mejor a los demás, asumiendo los propios errores personales, y a luchar, día tras día, con la ayuda de la gracia, por mejorar y superar los propios defectos; y construir, junto a sus conciudadanos, un mundo más justo, más libre y más humano.

5. ¿Qué persigue el Opus Dei?

La finalidad del Opus Dei es, como recordaba su fundador, netamente espiritual. Josemaría Escrivá contestaba así a la pregunta de un periodista, recogida en un libro de entrevistas Conversaciones:

Todo interés que no sea puramente espiritual está radicalmente excluido, porque la Obra pide mucho —desprendimiento, sacrificio, abnegación, trabajo sin descanso en servicio de las almas—, y no da nada.

Quiero decir que no da nada en el plano de los intereses temporales; porque en el plano de la vida espiritual da mucho: da medios para combatir y vencer en la lucha ascética, encamina por caminos de oración, enseña a tratar a Jesús como un hermano, a ver a Dios en todas las circunstancias de la vida, a sentirse hijo de Dios y, por tanto, comprometido a difundir su doctrina.

Una persona que no progrese por el camino de la vida interior, hasta comprender que vale la pena darse del todo, entregar la propia vida en servicio del Señor, no puede perseverar en el Opus Dei, porque la santidad no es una etiqueta, sino una profunda exigencia.

Por otra parte, el Opus Dei no tiene ninguna actividad de fines políticos, económicos o ideológicos: ninguna acción temporal. Sus únicas actividades son la formación sobrenatural de sus socios y las obras de apostolado, es decir, la continua atención espiritual a cada uno de sus socios, y las obras corporativas apostólicas de asistencia, de beneficencia, de educación, etcétera.

Los socios del Opus Dei se han unido sólo para seguir un camino de santidad, bien definido, y colaborar en determinadas obras de apostolado.

Sus compromisos recíprocos excluyen cualquier tipo de interés terreno, por el simple hecho deque en este campo todos los socios del Opus Dei son libres, y por tanto cada uno va por su propio camino, con finalidades e intereses distintos y en ocasiones contrapuestos.

Fieles del Opus Dei en Galicia. Algunos datos

De los 85.000 miembros que tiene la Prelatura en todo el mundo, unos dos mil viven en Galicia, que cuentan en sus afanes evangelizadores con la ayuda de cientos de cooperadores y amigos en numerosas villas, pueblos y aldeas de la Comunidad Autónoma.

El Vicario de la Delegación del Opus Dei en Galicia es Ángel Lasheras Presas. Nació en La Coruña en 1955 y pertenece a la primera promoción (1972) del Colegio Peñarredonda de esa ciudad.

Es licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela.

Tras acabar los estudios universitarios llevó a cabo tareas formativas y de dirección en labores con gente joven, primero en la Asociación Albeiro de Vigo (1978-1983) y luego en la Asociación Roiba de Ferrol (1983-1991) ciudad en la que también trabajó como médico y orientador en el Colegio Montefaro.

Durante sus años en Roma (1991-1998) se doctoró en Filosofía por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. En esa ciudad recibió en 1997 la ordenación sacerdotal. Tras dos años de labor pastoral universitaria en Madrid, se trasladó a Valladolid, donde ha sido Vicario del Opus Dei para Castilla-León, Cantabria y Asturias durante los últimos 9 años.

6. Camino y Via Crucis, en gallego

Camino, en lengua gallega

Ha ayudado a la difusión del mensaje cristiano del Opus Dei la publicación en Galicia de “Camiño”, hace casi cuarenta años.

La primera edición en lengua gallega de este libro, el más conocido del Fundador del Opus Dei, es de 1968.

Se celebró en Santiago de Compostela, con un acto conmemorativo, los 25 años de su aparición en lengua gallega.

Via Crucis, en gallego

Via Crucis, un libro fruto de la oración personal de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, ha sido publicado en lengua gallega cuando se cumplían 25 años de la fecha de su aparición.

Se trata de la segunda obra de San Josemaría traducida al gallego tras la publicación de Camiño en 1968. En 1991 hubo una segunda edición de esta obra, traducida, como la que ahora se presenta, por Luciano Armas.

Consta de breves comentarios a las catorce estaciones del camino de Jesús al Calvario. Está editado por la Editorial Rialp.

La primera edición de Via Crucis apareció en 1981. Desde entonces se han publicado más de 400.000 ejemplares en 20 idiomas, el último de los cuales fue, en el año 2006, la lengua malayalam, hablada en la India.

En el prólogo de la obra, Mons. Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría, escribía: “El Via Crucis no es un ejercicio triste. Muchas veces enseñó Mons. Escrivá de Balaguer que la alegría cristiana tiene sus raíces en forma de cruz. Si la Pasión de Cristo es camino de dolor, también es la ruta de la esperanza y de la victoria segura”.

La edición gallega fue presentada en Santiago de Compostela en marzo de 2006 en la Fundación Caixa Galicia (Rúa del Villar), en un acto en el que intervino el traductor del libro, el sacerdote lucense Luciano Armas; el Catedrático de Derecho Romano y Presidente del Patronato del Colegio Mayor La Estila, Ángel Gómez-Iglesias; y María Luisa López, especialista en cultura gallega.

El acto de presentación también tuvo lugar en Lugo, con la presencia del Sr. Obispo, Mons. José Gómez; en Vigo y en Ourense.

7. Cooperadores del Opus Dei

¿Quiénes son?

Los cooperadores del Opus Dei son hombres y mujeres, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes de todo el mundo, que participan o sintonizan con los empeños apostólicos y de los ideales cristianos -o de los empeños apostólicos, en su vertiente simplemente humana- de las mujeres y los hombres del Opus Dei.

Es decir, son personas que, sin ser miembros de la Prelatura, ayudan a la misión del Opus Dei –llevar la felicidad del anuncio de Cristo- de diversas maneras.

Pueden ser parientes, amigos, colegas o vecinos de las personas el Opus Dei, o de otros cooperadores. O personas que han participado en la labor apostólica del Opus Dei, y desean poner su granito de arena en la tarea de promoción humana y social que realizan los miembros y cooperadores de la Prelatura.—–

En la práctica, ser cooperador del Opus Dei supone un afán de apoyo y colaboración con unas iniciativas en servicio del hombre y de la sociedad que promueve el Opus Dei, se participe o no del sentido cristiano que empapa esas iniciativas.

¿Cómo se puede cooperar?

Se puede cooperar rezando a Dios por el Opus Dei y sus empeños evangelizadores en servicio de Dios y de los hombres, con el deseo de construir una sociedad más humana y más digna del hombre; o ayudando la acción apostólica, resolviendo las dificultades que debe superar cualquier empeño.

Unos cooperadores ayudan con donativos; otros realizan una gestión determinada; otros, ayudan a enviar unas cartas; otros, ceden su casa durante unas horas o unos días para una actividad evangelizadora, etc.

Los cooperadores se benefician de la oración que los fieles del Opus Dei ofrecen diariamente por todos los que ayudan o han ayudado de cualquier forma en esta e tarea de acercar el mundo a Dios. La Santa Sede ha concedido indulgencias que los cooperadores pueden ganar en unas determinadas fechas del año, si cumplen las condiciones establecidas por la Iglesia —confesión sacramental unida a la conversión del corazón, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa— y por devoción, sus obligaciones como cooperadores.

En Galicia

Numerosos gallegos, trabajadores de los más diversos ámbitos sociales -como José Sande, un ginecólogo de El Ferrol- cooperan con las actividades de esta Prelatura personal de la Iglesia Católica.

8. Beatificación y canonización del Fundador, 1992 y 2002

La Beatificación del fundador fue un motivo de gran alegría entre las personas que participan de la formación cristiana de la Prelatura del Opus Dei.

Algunos gallegos organizaron en Tuy una exposición sobre el mensaje de san Josemaría. Ese mensaje lleva a luchar por indentificarse con Cristo en medio de la vida cotidiana, esforzándose por santificar el trabajo y las obligaciones familiares y sociales.

Unos cuatro mil gallegos acudieron a Roma con motivo de la Beatificación en 1992 y una cifra similar acudió a Roma, en octubre de 2002, con motivo de la canonización de san Josemaría.

9. El Prelado del Opus Dei en Galicia, 1995

Junio de 1995

El Prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, visitó Galicia en junio de 1995, donde se reunió con un gran número de parsonas en un viaje de hondo sentido pastoral.

Firmó en el libro de Oro de la Catedral de Santiago -escena que recoge la fotografía- a la que peregrinó por primera vez, desde Burgos, el Fundador del Opus Dei en 1938, para ganar el Jubileo.

Un diálogo de amor

Durante su estancia en tierras gallegas el prelado saludó al Obispo-Administrador diocesano, rezó ante la tumba del Apóstol y dio el tradicional abrazo al Santo.

Se celebraron con motivo de su visita varios encuentros en diversas ciudades gallegas en los que los asistentes -personas que participan en la labor evangelizadora del Opus Dei, miembros, cooperadores y amigos, cristianos y no cristianos- le fueron formulando cuestiones sobre temas candentes del mundo actual -siempre en clave espiritual- y de la vida cristiana.

¡Qué gran posibilidad tiene cada uno de vosotros -dijo en uno de esos encuentros- de convertir toda su existencia cotidiana en un diálogo continuo de amor!

En A Coruña

Más de 13.000 personas -en su mayoría, familias- participaron en el encuentro que tuvo lugar en el “Coliseum” de A Coruña.

Fue un encuentro entrañable, con numerosas muestras de afecto hacia el Prelado: por ejemplo, los vecinos de Puenteareas prepararon ante el estrado del Coliseo una alfombra de flores y le recibieron a su llegado los gaiteros de Maniños.

Refiriéndose a aquella alfombra, una obra de arte, dijo: “pienso que detrás de cada uno de estos trabajos habrá mucha oración. Ofrezco a Dios la tarea que han realizado aquí como oración, y pido al Señor que bendiga a todos los que la han trabajado materialmente”.

Muchos padres del Colegio Peñarredonda, cercano al Coliseum -un colegio que cuenta con la asistencia espiritual de sacerdotes del Opus Dei- participaron en la preparación del acto.

Diversos padres de familia hicieron preguntas sobre cómo podían mejorar como esposos o en la educación de sus hijos. En la fotografía siguiente, con la familia de Roberto y Laura.

El Prelado les recordó las enseñanzas de la Encíclica Evangelium vitae que había aparecido recientemente y les animó a vivir con un fuerte sentido de solidaridad y cooperación con todos.

En los encuentros de catequesis, le hicieron numerosas preguntas sobre la vida cristiana. En la fotografía, Rodolfo, un supernumerario del Opus Dei, arquitecto y orientador familiar le pregunta al Prelado por la familia, contándole que había venido su familia al completo a aquel encuentro: su mujer, sus siete hijos, sus cuatro nueras… Le contó que tenía catorce nietos y uno en camino.

El Prelado del Opus Dei, le dijo, al final de su respuesta:

Familias crisianas de Galicia, no se trata de que no os separéis, sino de que lo llevéis al plano positivo. ¡Uníos, quereos más, mucho más!

Que no solamente os necesitan vuestros hijos, sino también vuestros amigos, vuestros colegas y los hijos de vuestros amigos, vuestros colegas ylos hijos de vuestros amigos, de vuestras amigas y vuestros colegas.

Vivid cristianamente en familia: daréis mucha paz a vuestra vida y a vuestros hijos, y seréis punto de referencia donde se cobijarán y aprenderán muchas otras familias.

10. Algunas iniciativas de evangelización en Galicia

Han ido surgiendo en las últimas décadas, diversos empeños educativos, de solidaridad y de promoción social en diversos puntos de Galicia, promovidos por personas del Opus Dei y cooperadores.

Entre ellos están el Colegio Mayor Arosa en Santiago (en la fotografía); el Centro de Formación Profesional Aloya (Vigo) o las Asociaciones Culturales Aguia, en A Coruña, El Club Albeiro en Vigo, etc.

Participan en las actividades de Olbeira sacerdotes y laicos, personas maduras, ancianos y jóvenes; padres y madres de familia, estudiantes, personas del sector agrario, intelectuales, de toda Galicia.

Esas actividades de evangelización, de perfeccionamiento educativo y humano se van acomodando a las diversas circunstancias, necesidades y perfiles culturales de los asistentes: retiros espirituales, cursos profesionales, ciclos de conferencias, jornadas universitarias, convivencias de verano, etc.

11. Al servicio de la mujer gallega

El Prelado del Opus Dei habla sobre la mujer

Juan Pablo II —en la Carta que dirigió a las mujeres en el mes de junio pasado— señalaba que el feminismo ha sido una realidad sustancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo.

Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines.

Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar. Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia —en el ámbito social y en el ámbito doméstico—, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o falta de respeto, etc.

El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos —de ordinario, agresivos—, que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.

La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social —no es otra cosa, además de la ofensa a Dios— del divorcio.

Pero esa toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio. Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero —en el fondo— está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.

12. Para la formación y educación de los hijos

En San Pantaleón das Viñas

En Montecelo, en San Pantaleón das Viñas (Paderne) tienen lugar desde 1972 numerosas actividades dirigidas a la juventud gallega.

En esas actividades se se muestran, junto con el mensaje del Evangelio (vida cristiana, de sacramentos y oración), muchos valores importantes para los jóvenes actuales, como la autoeducación en el propio uso de la libertad, el sentido de la solidaridad, el cultivo de la sobriedad, la responsabilidad social del estudio, el respeto a lo diferente, la capacidad para rectificar los propios errores, la búsqueda de la paz, etc.

Están alentadas por padres de familia gallegos -miembros del Opus Dei, cooperadores, amigos- que coinciden en la necesidad de dar a sus hijos una educación en valores humanos y cristianos.

Formando en el espíritu de convivencia

Los padres y los preceptores que coordinan estas actividades se esfuerzan para que, además de ofrecer actividades de ocio y tiempo libre, estimulen a sus hijos en su sentido de convivencia y les ayuden en un espíritu de apertura y acogida a los demás, genuinamente cristiano, frente a ciertas actitudes sociales de violencia, discriminación y rechazo social al otro, que tienen una influencia tan negativa en la juventud.

Las actividades que se llevan a cabo en Montecelo tienen formulaciones muy variadas, en función de las épocas, gustos, preferencias y necedidades de los jóvenes: campamentos de verano, acampadas, olimpiadas deportivas…

Más de diez mil jóvenes

Se calcula que han pasado por Montecelo más de 10.000 jóvenes, en su gran mayoría gallegos, pero no exclusivamente, ya que los padres desean que se incida en su carácter multicultural para enriquecer a sus hijos con el conocimiento de mentalidades y actitudes distintas.

La presencia de hijos de familias de emigrantes procedentes de África o de otros países, que se están abriendo camino en Galicia, constituye siempre para los jóvenes gallegos una presencia enriquecedora.

Rehabilitación del antiguo pazo

La utilización progresiva de estas instalaciones planteó la necesidad de rehabilitar el antiguo Pazo de Montecelo, situado en estos terrenos, que fue reconstruido en 1995 con la colaboración de varias instituciones y centenares de familias gallegas.

13. Buscando soluciones de futuro para el campo gallego

Las Escuelas Familiares Agrarias, que comenzaron en Galicia hace treinta años, han colaborado
de forma decisiva en la preparación profesional de los jóvenes gallegos que trabajan en el medio rural.

Más información sobre las Escuelas Familiares Agrarias

Las Escuelas familiares agrarias

Muchos miembros y cooperadores del Opus Dei trabajan en el sector agrario y están preocupados por el futuro del campo gallego. Desean que sus hijos o sus hijas puedan, si lo desean, permanecer en el propio medio, con un nivel de vida adecuado, contando con la formación necesaria y el manejo de la más moderna tecnología.

Algunos de ellos han puesto en marcha las Escuelas Familiares Agrarias.

El sistema de alternancia

En estas escuelas suele seguirse un sistema de alternancia, que combina la estancia y aprendizaje en la escuela con las prácticas en el campo, que son con frecuencia las tierras familiares de cultivo.

Eso hace que esas enseñanzas tengan una gran repercusión familiar y que supongan para padres e hijos, una puesta al día permanente de los últimos métodos de explotación agraria y un conocimiento de las técnicas más innovadoras.

Algunas Escuelas en Galicia

Miles de jóvenes gallegos han cursado estudios de Formación Profesional Agraria en estas Escuelas Familiares Agrarias de Galicia, como As Neves, Arzúa y Coristanco- a lo largo de sus más de veinticinco años de actividad docente.

En ellas, los jóvenes que lo desean, pueden encontrar formación cristiana, ya que estas escuelas cuentan con la ayuda espiritual de un sacerdote del Opus Dei.

14. Cauces de solidaridad

Iniciativas sociales

A través de estas labores apostólicas que cuentan con atención espiritual del Opus Dei, se organizan actividades muy diversas, dirigidas al fomento de la cultura y del deporte, a tareas asistenciales o de promoción social, etc.

Con estas iniciativas, además de enriquecer a las personas que las llevan a cabo, se pretende contribuir positivamente a la resolución de problemas actuales que tiene la sociedad.

El Colegio Mayor Arosa

A modo de ejemplo cabe citar, en Santiago, la labor de voluntariado y solidaridad que desarrolla el Colegio Mayor Arosa, o los campos de trabajo que desde hace muchos años promueve La Estila, un colegio Mayor que tiene la alegría de haber albergado en 1954 al futuro Juan XXIII, que era entonces Patriarca de Venecia

En A Coruña, la Asociación Rueiro lleva a cabo todos los años la campaña “Ningún niño sin Reyes”, que cuenta con la ayuda y participación de numerosas personas e instituciones de la ciudad; etc. La Opinión dio está noticia en febrero de 2006:

El Club Rueiro comienza, por decimocuarto año consecutivo, la campaña benéfica `Ningún niño sin regalo de Reyes´

Álex Sanjurjo. A Coruña

El festival Rueiro Rock, que se celebró ayer en el salón de actos del colegio Calvo Sotelo, es la primera acción de la campaña Ningún niño sin regalo de Reyes que organiza cada año, desde hace catorce, el Club Juvenil Rueiro.

Esta iniciativa surgió, como explica Gonzalo Otero, uno de los miembros de Rueiro, a raíz de la observación de las actividades de otras asociaciones: “nos gustó mucho la idea y decidimos trasladarla a nuestra organización”, explica Otero.

En 2004, la asociación Rueiro consiguió hacer llegar juguetes a 1.000 niños, la mayoría de etnia gitana. Este año, los organizadores, como señala Gonzalo Otero, esperan “repetir como mínimo esta cifra”.

Los niños reciben los juguetes por dos vías: a través de entidades asistenciales o por entrega directa por parte del Club Juvenil Rueiro. El objetivo del festival, que se celebra desde hace ya diez años, es la colaboración mediante donativos de los asistentes, que principalmente son familiares o amigos de los alumnos.

El festival

El desarrollo del festival consiste en que cada grupo formado por chicos del mismo curso interprete una canción de cualquier estilo musical, ya sea en play back o en directo.

Al término de las actuaciones, en las que participan chavales desde cuarto de Primaria hasta segundo de Bachillerato, las familias que asisten como público votan por la que consideran mejor interpretación.

Además del festival, el Club Juvenil Rueiro tiene previsto organizar otro concierto en diciembre y comenzar con el proceso de recogida de juguetes. Los niños recibirán sus regalos el día 5 de enero y, aunque el principio será en el Fórum Metropolitano, el lugar está todavía por determinar.

A lo largo del curso

Las actividades benéficas del Club Juvenil Rueiro no se restringen a las fechas navideñas, sino que continúan el resto del año. Todos los sábados, un grupo de miembros de Rueiro acude a los hospitales a jugar con los niños enfermos y otro grupo se acerca a algún centro de la tercera edad a hacer compañía a los ancianos.

Durante la semana, en Rueiro se ofrece un taller en el que se enseña metodología del estudio a los chavales, se organizan excursiones para el fin de semana y además se imparten clases de guitarra y esgrima, entre otras.

Otra Asociación juvenil, el Club Doira ofrece a los jóvenes actividades de Robótica, Aeromodelismo, Música, Diseño web, Ilusionismo, etc. Se lee en su página web:

El Club Doira es un lugar de convivencia en el que los socios aprenden a administrar su propia libertad y a aprovechar su tiempo extraescolar, en un clima de amable exigencia y de fomento de las virtudes humanas y cristianas: trabajo, amistad, sinceridad, solidaridad, lealtad, espíritu deportivo, alegría…

Pero no es sólo eso: se trata de una forma de forjar personas íntegras en todos los aspectos: personales, científicos, sociales, religiosos… teniendo como base la libertad y el respeto a los demás.

Movidos por estos afanes, los padres promotores del Club Doira encomendaron la responsabilidad de la actividad formativa al Opus Dei.

El mensaje del Opus Dei en Galicia

Algunos rasgos de esta realidad de la Iglesia Católica en tierras gallegas

1. San Josemaría en Galicia
2. Los primeros miembros del Opus Dei en Galicia
3. El carisma del Opus Dei en Galicia
4. Luchar cada día por mejorar
5. ¿Qué persigue el Opus Dei?
6. Camino y Via Crucis en gallego
7. Cooperadores gallegos del Opus Dei
8. Beatificación y canonización del Fundador
9. El Prelado del Opus Dei en Galicia, 1995
10. Algunas iniciativas de evangelización en Galicia
11. Al servicio de la mujer gallega
12. Para la formación y educación de los hijos
13. Buscando soluciones de futuro para el campo gallego
14. Cauces de solidaridad

1. San Josemaría en Galicia

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, estuvo por primera vez en Galicia en julio de 1938, con motivo de una peregrinación a Santiago para ganar el jubileo del Año Santo de 1937, que se había ampliado un año más a causa del conflicto.

Antes de partir para Santiago dijo: “Pedid por mí: que este Jubileo jacobeo me limpie y encienda el alma“.

S la derecha altorrelieve de la parroquia de san Jorge (Coruña)

San Josemaría hizo numerosos viajes a Galicia para dar los primeros pasos del Opus Dei en estas tierras. Vino en septiembre de 1943, en febrero, junio y septiembre de 1945, en 1946, en 1947 y 1948. La última vez que estuvo en Galicia fue en julio de 1961. En febrero de 1945 se entrevistó con sor Lucia y desde allí pasó a Portugal.Mantuvo gran amistad con el vigués don Leopoldo Eijo y Garay, que era obispo de Madrid cuando se fundó el Opus Dei, y con el obispo de Tui-Vigo, fray José López Ortíz, al que había conocido cuando estudiaba en la universidad de Zaragoza.

2. Los primeros miembros del Opus Dei en Galicia

Los primeros miembros del Opus Dei, sacerdotes y laicos, llegaron a Santiago en 1943. Uno de ellos fue el que sería años después un conocido canonista, el sacerdote Amadeo de Fuenmayor.

Poco a poco fue creciendo la labor apostólica entre mujeres y hombres de diversos ámbitos sociales de la capital.

En 1945 se instaló el primer centro del Opus Dei en la compostelana Rúa Nueva.

En 1948, algunos miembros y cooperadores del Opus Dei pusieron en marcha un empeño educativo y apostólico de carácter universitario -el Colegio Mayor La Estila– con el deseo de servir a la Universidad y la cultura gallega.

Esta iniciativa académica ha ido adquiriendo, con el paso del tiempo, un notable arraigo académico y cultural. Celebró su cincuentenario hace unos años, con la asistencia de numerosos antiguos residentes de casi todas las promociones.

3. El carisma del Opus Dei en Galicia

En toda la sociedad gallega

El mensaje del Opus Dei se ha ido difundiendo a lo largo de los años entre los ambientes más variados de Galicia: entre personas del medio rural, de la universidad, de la mar, del mundo del arte, de la cultura, de la diversión, de la educación, etc.

Para atender espiritualmente a estas personas, dispersas a todo lo largo y ancho de la geografía gallega, se han ido abriendo durante las últimas décadas diversos centros del Opus Dei en diversas ciudades: al principio en Vigo y A Coruña; luego, en Ourense, Ferrol, Pontevedra y Lugo.

Han aparecido en diversos medios de comunicación algunos testimonios de gallegos que cuentan su experiencia en el Opus Dei, como Carlos García Estraviz, un médico especialista en cuidados intensivos; el pintor Fernando Artal.

Paco Sánchez Toucedo, marinero, que se dedica al cultivo del mejillón en las bateas de la Ría de Arousa cuenta su experiencia vital.

La contribución más importante del Opus Dei es la vivificación de la vida cristiana de muchos fieles de la Iglesia Católica y la ayuda a muchas personas que sin tener la fe, buscan sinceramente a Dios.

Como señalaba san Josemaría, las iniciativas sociales que han puesto en marcha los fieles y cooperadores del Opus Dei en el mundo -algunos de ellos no cristianos o no católicos- “son lo de menos: la labor principal del Opus Dei es el testimonio personal, directo, que dan sus socios en medio del propio trabajo ordinario. Y, para esto, la enumeración no sirve.

Numerosos gallegos -padres y madres de familia, sacerdotes, profesionales jóvenes, personas del campo, gentes del mar y de los ámbitos sociales más variados- han ido incorporando en su vida el carisma del Opus Dei: la santificación del trabajo y el encuentro con Cristo en medio de las actividades cotidianas.

Encarnita Ortega, una de las primeras mujeres del Opus Dei, de Puente Caldelas, Pontevedra

La finalidad del Opus Dei

El Opus Dei difunde en el mundo el mensaje de la santidad en la vida cotidiana, por medio de la santificación del trabajo ordinario y ayuda a las mujeres y hombres que se forman al calor de su espíritu -solteros y casados, sacerdotes y laicos, jóvenes y ancianos- a fortalecer su encuentro personal con Dios, de forma que cada uno, cada una, asuma con responsabilidad y libertad sus compromisos bautismales.

Recuerda el sentido de la filiación divina y enseña a vivir con la alegría de los hijos de Dios; enseña las consecuencias del riesgo de la libertad ayudando a cristianos y no cristianos a vivir con un profundo sentido de su propia responsabilidad como bautizados, como ciudadanos.

Ese sentido de la responsabilidad les debe llevar a luchar cada día por unirse más con Dios y a servir mejor a los demás, asumiendo los propios errores personales, y a luchar, día tras día, con la ayuda de la gracia, por mejorar y superar los propios defectos; y construir, junto a sus conciudadanos, un mundo más justo, más libre y más humano.

5. ¿Qué persigue el Opus Dei?

La finalidad del Opus Dei es, como recordaba su fundador, netamente espiritual. Josemaría Escrivá contestaba así a la pregunta de un periodista, recogida en un libro de entrevistas Conversaciones:

Todo interés que no sea puramente espiritual está radicalmente excluido, porque la Obra pide mucho —desprendimiento, sacrificio, abnegación, trabajo sin descanso en servicio de las almas—, y no da nada.

Quiero decir que no da nada en el plano de los intereses temporales; porque en el plano de la vida espiritual da mucho: da medios para combatir y vencer en la lucha ascética, encamina por caminos de oración, enseña a tratar a Jes
ús como un hermano, a ver a Dios en todas las circunstancias de la vida, a sentirse hijo de Dios y, por tanto, comprometido a difundir su doctrina.

Una persona que no progrese por el camino de la vida interior, hasta comprender que vale la pena darse del todo, entregar la propia vida en servicio del Señor, no puede perseverar en el Opus Dei, porque la santidad no es una etiqueta, sino una profunda exigencia.

Por otra parte, el Opus Dei no tiene ninguna actividad de fines políticos, económicos o ideológicos: ninguna acción temporal. Sus únicas actividades son la formación sobrenatural de sus socios y las obras de apostolado, es decir, la continua atención espiritual a cada uno de sus socios, y las obras corporativas apostólicas de asistencia, de beneficencia, de educación, etcétera.

Los socios del Opus Dei se han unido sólo para seguir un camino de santidad, bien definido, y colaborar en determinadas obras de apostolado.

Sus compromisos recíprocos excluyen cualquier tipo de interés terreno, por el simple hecho deque en este campo todos los socios del Opus Dei son libres, y por tanto cada uno va por su propio camino, con finalidades e intereses distintos y en ocasiones contrapuestos.

Fieles del Opus Dei en Galicia. Algunos datos

De los 85.000 miembros que tiene la Prelatura en todo el mundo, unos dos mil viven en Galicia, que cuentan en sus afanes evangelizadores con la ayuda de cientos de cooperadores y amigos en numerosas villas, pueblos y aldeas de la Comunidad Autónoma.

El Vicario de la Delegación del Opus Dei en Galicia es Ángel Lasheras Presas. Nació en La Coruña en 1955 y pertenece a la primera promoción (1972) del Colegio Peñarredonda de esa ciudad.

Es licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela.

Tras acabar los estudios universitarios llevó a cabo tareas formativas y de dirección en labores con gente joven, primero en la Asociación Albeiro de Vigo (1978-1983) y luego en la Asociación Roiba de Ferrol (1983-1991) ciudad en la que también trabajó como médico y orientador en el Colegio Montefaro.

Durante sus años en Roma (1991-1998) se doctoró en Filosofía por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. En esa ciudad recibió en 1997 la ordenación sacerdotal. Tras dos años de labor pastoral universitaria en Madrid, se trasladó a Valladolid, donde ha sido Vicario del Opus Dei para Castilla-León, Cantabria y Asturias durante los últimos 9 años.

6. Camino y Via Crucis, en gallego

Camino, en lengua gallega

Ha ayudado a la difusión del mensaje cristiano del Opus Dei la publicación en Galicia de “Camiño”, hace casi cuarenta años.

La primera edición en lengua gallega de este libro, el más conocido del Fundador del Opus Dei, es de 1968.

Se celebró en Santiago de Compostela, con un acto conmemorativo, los 25 años de su aparición en lengua gallega.

Via Crucis, en gallego

Via Crucis, un libro fruto de la oración personal de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, ha sido publicado en lengua gallega cuando se cumplían 25 años de la fecha de su aparición.

Se trata de la segunda obra de San Josemaría traducida al gallego tras la publicación de Camiño en 1968. En 1991 hubo una segunda edición de esta obra, traducida, como la que ahora se presenta, por Luciano Armas.

Consta de breves comentarios a las catorce estaciones del camino de Jesús al Calvario. Está editado por la Editorial Rialp.

La primera edición de Via Crucis apareció en 1981. Desde entonces se han publicado más de 400.000 ejemplares en 20 idiomas, el último de los cuales fue, en el año 2006, la lengua malayalam, hablada en la India.

En el prólogo de la obra, Mons. Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría, escribía: “El Via Crucis no es un ejercicio triste. Muchas veces enseñó Mons. Escrivá de Balaguer que la alegría cristiana tiene sus raíces en forma de cruz. Si la Pasión de Cristo es camino de dolor, también es la ruta de la esperanza y de la victoria segura”.

La edición gallega fue presentada en Santiago de Compostela en marzo de 2006 en la Fundación Caixa Galicia (Rúa del Villar), en un acto en el que intervino el traductor del libro, el sacerdote lucense Luciano Armas; el Catedrático de Derecho Romano y Presidente del Patronato del Colegio Mayor La Estila, Ángel Gómez-Iglesias; y María Luisa López, especialista en cultura gallega.

El acto de presentación también tuvo lugar en Lugo, con la presencia del Sr. Obispo, Mons. José Gómez; en Vigo y en Ourense.

7. Cooperadores del Opus Dei

¿Quiénes son?

Los cooperadores del Opus Dei son hombres y mujeres, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes de todo el mundo, que participan o sintonizan con los empeños apostólicos y de los ideales cristianos -o de los empeños apostólicos, en su vertiente simplemente humana- de las mujeres y los hombres del Opus Dei.

Es decir, son personas que, sin ser miembros de la Prelatura, ayudan a la misión del Opus Dei –llevar la felicidad del anuncio de Cristo- de diversas maneras.

Pueden ser parientes, amigos, colegas o vecinos de las personas el Opus Dei, o de otros cooperadores. O personas que han participado en la labor apostólica del Opus Dei, y desean poner su granito de arena en la tarea de promoción humana y social que realizan los miembros y cooperadores de la Prelatura.—–

En la práctica, ser cooperador del Opus Dei supone un afán de apoyo y colaboración con unas iniciativas en servicio del hombre y de la sociedad que promueve el Opus Dei, se participe o no del sentido cristiano que empapa esas iniciativas.

¿Cómo se puede cooperar?

Se puede cooperar rezando a Dios por el Opus Dei y sus empeños evangelizadores en servicio de Dios y de los hombres, con el deseo de construir una sociedad más humana y más digna del hombre; o ayudando la acción apostólica, resolviendo las dificultades que debe superar cualquier empeño.

Unos cooperadores ayudan con donativos; otros realizan una gestión determinada; otros, ayudan a enviar unas cartas; otros, ceden su casa durante unas horas o unos días para una actividad evangelizadora, etc.

Los cooperadores se benefician de la oración que los fieles del Opus Dei ofrecen diariamente por todos los que ayudan o han ayudado de cualquier forma en esta e tarea de acercar el mundo a Dios. La Santa Sede ha concedido indulgencias que los cooperadores pueden ganar en unas determinadas fechas del año, si cumplen las condiciones establecidas por la Iglesia —confesión sacramental unida a la conversión del corazón, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa— y por devoción, sus obligaciones como cooperadores.

En Galicia

Numerosos gallegos, trabajadores de los más diversos ámbitos sociales -como José Sande, un ginecólogo de El Ferrol- cooperan con las actividades de esta Prelatura personal de la Iglesia Católica.

8. Beatificación y canonización del Fundador, 1992 y 2002

La Beatificación del fundador fue un motivo de gran alegría entre las personas que participan de la formación cristiana de la Prelatura del Opus Dei.

Algunos gallegos organizaron en Tuy una exposición sobre el mensaje de san Josemaría. Ese mensaje lleva a luchar por indentificarse con Cristo en medio de la vida cotidiana, esforzándose por santificar el trabajo y las obligaciones familiares y sociales.

Unos cuatro mil gallegos acudieron a Roma con motivo de la Beatificación en 1992 y una cifra similar acudió a Roma, en octubre de 2002, con motivo de la canonización de san Josemaría.

9. El Prelado del Opus Dei en Galicia, 1995

Junio de 1995

El Prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, visitó Galicia en junio de 1995, donde se reunió con un gran número de parsonas en un viaje de hondo sentido pastoral.

Firmó en el libro de Oro de la Catedral de Santiago -escena que recoge la fotografía- a la que peregrinó por primera vez, desde Burgos, el Fundador del Opus Dei en 1938, para ganar el Jubileo.

Un diálogo de amor

Durante su estancia en tierras gallegas el prelado saludó al Obispo-Administrador diocesano, rezó ante la tumba del Apóstol y dio el tradicional abrazo al Santo.

Se celebraron con motivo de su visita varios encuentros en diversas ciudades gallegas en los que los asistentes -personas que participan en la labor evangelizadora del Opus Dei, miembros, cooperadores y amigos, cristianos y no cristianos- le fueron formulando cuestiones sobre temas candentes del mundo actual -siempre en clave espiritual- y de la vida cristiana.

¡Qué gran posibilidad tiene cada uno de vosotros -dijo en uno de esos encuentros- de convertir toda su existencia cotidiana en un diálogo continuo de amor!

En A Coruña

Más de 13.000 personas -en su mayoría, familias- participaron en el encuentro que tuvo lugar en el “Coliseum” de A Coruña.

Fue un encuentro entrañable, con numerosas muestras de afecto hacia el Prelado: por ejemplo, los vecinos de Puenteareas prepararon ante el estrado del Coliseo una alfombra de flores y le recibieron a su llegado los gaiteros de Maniños.

Refiriéndose a aquella alfombra, una obra de arte, dijo: “pienso que detrás de cada uno de estos trabajos habrá mucha oración. Ofrezco a Dios la tarea que han realizado aquí como oración, y pido al Señor que bendiga a todos los que la han trabajado materialmente”.

Muchos padres del Colegio Peñarredonda, cercano al Coliseum -un colegio que cuenta con la asistencia espiritual de sacerdotes del Opus Dei- participaron en la preparación del acto.

Diversos padres de familia hicieron preguntas sobre cómo podían mejorar como esposos o en la educación de sus hijos. En la fotografía siguiente, con la familia de Roberto y Laura.

El Prelado les recordó las enseñanzas de la Encíclica Evangelium vitae que había aparecido recientemente y les animó a vivir con un fuerte sentido de solidaridad y cooperación con todos.

En los encuentros de catequesis, le hicieron numerosas preguntas sobre la vida cristiana. En la fotografía, Rodolfo, un supernumerario del Opus Dei, arquitecto y orientador familiar le pregunta al Prelado por la familia, contándole que había venido su familia al completo a aquel encuentro: su mujer, sus siete hijos, sus cuatro nueras… Le contó que tenía catorce nietos y uno en camino.

El Prelado del Opus Dei, le dijo, al final de su respuesta:

Familias crisianas de Galicia, no se trata de que no os separéis, sino de que lo llevéis al plano positivo. ¡Uníos, quereos más, mucho más!

Que no solamente os necesitan vuestros hijos, sino también vuestros amigos, vuestros colegas y los hijos de vuestros amigos, vuestros colegas ylos hijos de vuestros amigos, de vuestras amigas y vuestros colegas.

Vivid cristianamente en familia: daréis mucha paz a vuestra vida y a vuestros hijos, y seréis punto de referencia donde se cobijarán y aprenderán muchas otras familias.

10. Algunas iniciativas de evangelización en Galicia

Han ido surgiendo en las últimas décadas, diversos empeños educativos, de solidaridad y de promoción social en diversos puntos de Galicia, promovidos por personas del Opus Dei y cooperadores.

Entre ellos están el Colegio Mayor Arosa en Santiago (en la fotografía); el Centro de Formación Profesional Aloya (Vigo) o las Asociaciones Culturales Aguia, en A Coruña, El Club Albeiro en Vigo, etc.

Participan en las actividades de Olbeira sacerdotes y laicos, personas maduras, ancianos y jóvenes; padres y madres de familia, estudiantes, personas del sector agrario, intelectuales, de toda Galicia.

Esas actividades de evangelización, de perfeccionamiento educativo y humano se van acomodando a las diversas circunstancias, necesidades y perfiles culturales de los asistentes: retiros espirituales, cursos profesionales, ciclos de conferencias, jornadas universitarias, convivencias de verano, etc.

11. Al servicio de la mujer gallega

El Prelado del Opus Dei habla sobre la mujer

Juan Pablo II —en la Carta que dirigió a las mujeres en el mes de junio pasado— señalaba que el feminismo ha sido una realidad sustancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo.

Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines.

Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar. Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia —en el ámbito social y en el ámbito doméstico—, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o falta de respeto, etc.

El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos —de ordinario, agresivos—, que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.

La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la

triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social —no es otra cosa, además de la ofensa a Dios— del divorcio.

Pero esa toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio. Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero —en el fondo— está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.

12. Para la formación y educación de los hijos

En San Pantaleón das Viñas

En Montecelo, en San Pantaleón das Viñas (Paderne) tienen lugar desde 1972 numerosas actividades dirigidas a la juventud gallega.

En esas actividades se se muestran, junto con el mensaje del Evangelio (vida cristiana, de sacramentos y oración), muchos valores importantes para los jóvenes actuales, como la autoeducación en el propio uso de la libertad, el sentido de la solidaridad, el cultivo de la sobriedad, la responsabilidad social del estudio, el respeto a lo diferente, la capacidad para rectificar los propios errores, la búsqueda de la paz, etc.

Están alentadas por padres de familia gallegos -miembros del Opus Dei, cooperadores, amigos- que coinciden en la necesidad de dar a sus hijos una educación en valores humanos y cristianos.

Formando en el espíritu de convivencia

Los padres y los preceptores que coordinan estas actividades se esfuerzan para que, además de ofrecer actividades de ocio y tiempo libre, estimulen a sus hijos en su sentido de convivencia y les ayuden en un espíritu de apertura y acogida a los demás, genuinamente cristiano, frente a ciertas actitudes sociales de violencia, discriminación y rechazo social al otro, que tienen una influencia tan negativa en la juventud.

Las actividades que se llevan a cabo en Montecelo tienen formulaciones muy variadas, en función de las épocas, gustos, preferencias y necedidades de los jóvenes: campamentos de verano, acampadas, olimpiadas deportivas…

Más de diez mil jóvenes

Se calcula que han pasado por Montecelo más de 10.000 jóvenes, en su gran mayoría gallegos, pero no exclusivamente, ya que los padres desean que se incida en su carácter multicultural para enriquecer a sus hijos con el conocimiento de mentalidades y actitudes distintas.

La presencia de hijos de familias de emigrantes procedentes de África o de otros países, que se están abriendo camino en Galicia, constituye siempre para los jóvenes gallegos una presencia enriquecedora.

Rehabilitación del antiguo pazo

La utilización progresiva de estas instalaciones planteó la necesidad de rehabilitar el antiguo Pazo de Montecelo, situado en estos terrenos, que fue reconstruido en 1995 con la colaboración de varias instituciones y centenares de familias gallegas.

13. Buscando soluciones de futuro para el campo gallego

Las Escuelas Familiares Agrarias, que comenzaron en Galicia hace treinta años, han colaborado
de forma decisiva en la preparación profesional de los jóvenes gallegos que trabajan en el medio rural.

Más información sobre las Escuelas Familiares Agrarias

Las Escuelas familiares agrarias

Muchos miembros y cooperadores del Opus Dei trabajan en el sector agrario y están preocupados por el futuro del campo gallego. Desean que sus hijos o sus hijas puedan, si lo desean, permanecer en el propio medio, con un nivel de vida adecuado, contando con la formación necesaria y el manejo de la más moderna tecnología.

Algunos de ellos han puesto en marcha las Escuelas Familiares Agrarias.

El sistema de alternancia

En estas escuelas suele seguirse un sistema de alternancia, que combina la estancia y aprendizaje en la escuela con las prácticas en el campo, que son con frecuencia las tierras familiares de cultivo.

Eso hace que esas enseñanzas tengan una gran repercusión familiar y que supongan para padres e hijos, una puesta al día permanente de los últimos métodos de explotación agraria y un conocimiento de las técnicas más innovadoras.

Algunas Escuelas en Galicia

Miles de jóvenes gallegos han cursado estudios de Formación Profesional Agraria en estas Escuelas Familiares Agrarias de Galicia, como As Neves, Arzúa y Coristanco- a lo largo de sus más de veinticinco años de actividad docente.

En ellas, los jóvenes que lo desean, pueden encontrar formación cristiana, ya que estas escuelas cuentan con la ayuda espiritual de un sacerdote del Opus Dei.

14. Cauces de solidaridad

Iniciativas sociales

A través de estas labores apostólicas que cuentan con atención espiritual del Opus Dei, se organizan actividades muy diversas, dirigidas al fomento de la cultura y del deporte, a tareas asistenciales o de promoción social, etc.

Con estas iniciativas, además de enriquecer a las personas que las llevan a cabo, se pretende contribuir positivamente a la resolución de problemas actuales que tiene la sociedad.

El Colegio Mayor Arosa

A modo de ejemplo cabe citar, en Santiago, la labor de voluntariado y solidaridad que desarrolla el Colegio Mayor Arosa, o los campos de trabajo que desde hace muchos años promueve La Estila, un colegio Mayor que tiene la alegría de haber albergado en 1954 al futuro Juan XXIII, que era entonces Patriarca de Venecia

En A Coruña, la Asociación Rueiro lleva a cabo todos los años la campaña “Ningún niño sin Reyes”, que cuenta con la ayuda y participación de numerosas personas e instituciones de la ciudad; etc. La Opinión dio está noticia en febrero de 2006:

El Club Rueiro comienza, por decimocuarto año consecutivo, la campaña benéfica `Ningún niño sin regalo de Reyes´

Álex Sanjurjo. A Coruña

El festival Rueiro Rock, que se celebró ayer en el salón de actos del colegio Calvo Sotelo, es la primera acción de la campaña Ningún niño sin regalo de Reyes que organiza cada año, desde hace catorce, el Club Juvenil Rueiro.

Esta iniciativa surgió, como explica Gonzalo Otero, uno de los miembros de Rueiro, a raíz de la observación de las actividades de otras asociaciones: “nos gustó mucho la idea y decidimos trasladarla a nuestra organización”, explica Otero.

En 2004, la asociación Rueiro consiguió hacer llegar juguetes a 1.000 niños, la mayoría de etnia gitana. Este año, los organizadores, como señala Gonzalo Otero, esperan “repetir como mínimo esta cifra”.

Los niños reciben los juguetes por dos vías: a través de entidades asistenciales o por entrega directa por parte del Club Juvenil Rueiro. El objetivo del festival, que se celebra desde hace ya diez años, es la colaboración mediante donativos de los asistentes, que principalmente son familiares o amigos de los alumnos.

El festival

El desarrollo del festival consiste en que cada grupo formado por chicos del mismo curso interprete una canción de cualquier estilo musical, ya sea en play back o en directo.

Al t

érmino de las actuaciones, en las que participan chavales desde cuarto de Primaria hasta segundo de Bachillerato, las familias que asisten como público votan por la que consideran mejor interpretación.

Además del festival, el Club Juvenil Rueiro tiene previsto organizar otro concierto en diciembre y comenzar con el proceso de recogida de juguetes. Los niños recibirán sus regalos el día 5 de enero y, aunque el principio será en el Fórum Metropolitano, el lugar está todavía por determinar.

A lo largo del curso

Las actividades benéficas del Club Juvenil Rueiro no se restringen a las fechas navideñas, sino que continúan el resto del año. Todos los sábados, un grupo de miembros de Rueiro acude a los hospitales a jugar con los niños enfermos y otro grupo se acerca a algún centro de la tercera edad a hacer compañía a los ancianos.

Durante la semana, en Rueiro se ofrece un taller en el que se enseña metodología del estudio a los chavales, se organizan excursiones para el fin de semana y además se imparten clases de guitarra y esgrima, entre otras.

Otra Asociación juvenil, el Club Doira ofrece a los jóvenes actividades de Robótica, Aeromodelismo, Música, Diseño web, Ilusionismo, etc. Se lee en su página web:

El Club Doira es un lugar de convivencia en el que los socios aprenden a administrar su propia libertad y a aprovechar su tiempo extraescolar, en un clima de amable exigencia y de fomento de las virtudes humanas y cristianas: trabajo, amistad, sinceridad, solidaridad, lealtad, espíritu deportivo, alegría…

Pero no es sólo eso: se trata de una forma de forjar personas íntegras en todos los aspectos: personales, científicos, sociales, religiosos… teniendo como base la libertad y el respeto a los demás.

Movidos por estos afanes, los padres promotores del Club Doira encomendaron la responsabilidad de la actividad formativa al Opus Dei.

>Biografía del Papa Benedicto XVI

>

El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (Sábado Santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre era hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles.

Pasó su infancia y su adolescencia en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo. En ese marco, que él mismo ha definido “mozartiano”, recibió su formación cristiana, humana y cultural.

El período de su juventud no fue fácil. La fe y la educación de su familia lo preparó para afrontar la dura experiencia de aquellos tiempos en los que el régimen nazi mantenía un clima de fuerte hostilidad contra la Iglesia católica. El joven Joseph vio como los nazis golpeaban al párroco antes de la celebración de la Santa Misa.

Precisamente en esa compleja situación, descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo; para ello fue fundamental la actitud de su familia, que siempre dio un claro testimonio de bondad y esperanza, con una arraigada pertenencia a la Iglesia.

En los últimos meses de la segunda guerra mundial fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos.

De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising y en la universidad de Munich, en Baviera.

Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951.

Un año después, inició su actividad como profesor en la Escuela superior de Freising.

En el año 1953 se doctoró en teología con la tesis: “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia en san Agustín”. Cuatro años más tarde, bajo la dirección del conocido profesor de teología fundamental Gottlieb Söhngen, obtuvo la habilitación para la enseñanza con una disertación sobre: “La teología de la historia de san Buenaventura”.

Tras ejercer como profesor de teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, prosiguió su actividad docente en Bona, de 1959 a 1963; en Muñiste, de 1963 a 1966; y en Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicerrector de la Universidad.

De 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II como “experto”; asistió como teólogo consultor del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Su intensa actividad científica lo llevó a desempeñar importantes cargos al servicio de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Comisión Teológica Internacional.

En 1972, juntamente con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros grandes teólogos, fundó la revista de teología “Communio”.

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo recibió la Ordenación episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara. Escogió como lema episcopal: “Colaborador. de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”.

Pablo VI lo creó cardenal, con el título presbiteral de “Nuestra Señora de la Consolación en el Tiburtino”, en el consistorio del 27 de junio del mismo año.

En 1978, el Cardenal Ratzinger participó en el Cónclave, celebrado del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, el cual lo nombró su Enviado Especial al III Congreso mariológico internacional, que tuvo lugar en Guayaquil (Ecuador), del 16 al 24 de septiembre. En el mes de octubre del mismo año, participó también en el Cónclave que eligió a Juan Pablo II.

Fue Relator en la V Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, de 1980, sobre el tema: “Misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo”, y Presidente delegado de la VI Asamblea general ordinaria, de 1983, sobre “La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia”.

Juan Pablo II lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, el 25 de noviembre de 1981. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la archidiócesis de Munich y Freising El 5 de abril de 1993, lo elevó al Orden de los Obispos, asignándole la sede suburbicaria de Velletri-Segni.

Fue Presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia católica, que, después de seis años de trabajo (1986-1992), presentó al Papa el nuevo Catecismo.

Juan Pablo II, el 6 de noviembre de 1998, aprobó la elección del cardenal Ratzinger como Vicedecano del Colegio cardenalicio, realizada por los Cardenales del Orden de los Obispos. Y el 30 de noviembre de 2002, aprobó su elección como Decano; con dicho cargo le fue asignada, además, la sede suburbicaria de Ostia.

En 1999 fue Enviado Especial del Papa a las celebraciones con ocasión del XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, que tuvieron lugar el 3 de enero.

Desde el 13 de noviembre de 2000 fue Académico honorario de la Academia Pontificia de las Ciencias.

En la Curia romana, fue miembro del Consejo de la Secretaria de Estado para las Relaciones con los Estados; de las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la Evangelización de los Pueblos, para la Educación Católica, para el Clero y para las Causas de los Santos; de los Consejos pontificios para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y para la Cultura; del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; y de las Comisiones pontificias para América Latina, “Ecclesia Dei”, para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico y para la Revisión del Código de Derecho Canónico Oriental.

Entre sus numerosas publicaciones ocupa un lugar destacado el libro: “Introducción al Cristianismo”, recopilación de lecciones universitarias publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; “Palabra en la Iglesia” (1973), antología de ensayos, predicaciones y reflexiones dedicadas a la pastoral.

Tuvo gran resonancia el discurso que pronunció ante la Academia bávara sobre el tema “¿Por qué sigo aún en la Iglesia?”, en el que, con su habitual claridad, afirmó: “Sólo en la Iglesia es posible ser cristiano y no al margen de la Iglesia”.

Sus publicaciones fueron abundantes a lo largo de los años, constituyendo un punto de referencia para muchas personas, especialmente para los que querían profundizar en el estudio de la teología. En 1985 publicó el libro-entrevista “Informe sobre la fe” y, en 1996 “La sal de la tierra”. Asimismo, con ocasión de su 70° cumpleaños, se publicó el libro: “En la escuela de la verdad”, en el que varios autores ilustran diversos aspectos de su personalidad y de su obra.

Ha recibido numerosos doctorados “honoris causa”: por el College of St. Thomas in St. Paul (Minnesota, Estados Unidos), en 1984; por la Universidad católica de Eichstätt (Alemania) en 1985; por la Universidad católica de Lima (Perú), en 1986; por la Universidad católica de Lublin (Polonia), en 1988; por la Universidad de Navarra (Pamplona, España), en 1998; por la Libre Universidad María Santísima Asunta (LUMSA) (Roma), en 1999; por la Facultad de teología de la Universidad de Wroclaw (Polonia), en 2000.

Biografía del Papa Benedicto XVI

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El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (Sábado Santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre era hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles.

Pasó su infancia y su adolescencia en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo. En ese marco, que él mismo ha definido “mozartiano”, recibió su formación cristiana, humana y cultural.

El período de su juventud no fue fácil. La fe y la educación de su familia lo preparó para afrontar la dura experiencia de aquellos tiempos en los que el régimen nazi mantenía un clima de fuerte hostilidad contra la Iglesia católica. El joven Joseph vio como los nazis golpeaban al párroco antes de la celebración de la Santa Misa.

Precisamente en esa compleja situación, descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo; para ello fue fundamental la actitud de su familia, que siempre dio un claro testimonio de bondad y esperanza, con una arraigada pertenencia a la Iglesia.

En los últimos meses de la segunda guerra mundial fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos.

De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising y en la universidad de Munich, en Baviera.

Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951.

Un año después, inició su actividad como profesor en la Escuela superior de Freising.

En el año 1953 se doctoró en teología con la tesis: “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia en san Agustín”. Cuatro años más tarde, bajo la dirección del conocido profesor de teología fundamental Gottlieb Söhngen, obtuvo la habilitación para la enseñanza con una disertación sobre: “La teología de la historia de san Buenaventura”.

Tras ejercer como profesor de teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, prosiguió su actividad docente en Bona, de 1959 a 1963; en Muñiste, de 1963 a 1966; y en Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicerrector de la Universidad.

De 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II como “experto”; asistió como teólogo consultor del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Su intensa actividad científica lo llevó a desempeñar importantes cargos al servicio de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Comisión Teológica Internacional.

En 1972, juntamente con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros grandes teólogos, fundó la revista de teología “Communio”.

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo recibió la Ordenación episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara. Escogió como lema episcopal: “Colaborador. de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”.

Pablo VI lo creó cardenal, con el título presbiteral de “Nuestra Señora de la Consolación en el Tiburtino”, en el consistorio del 27 de junio del mismo año.

En 1978, el Cardenal Ratzinger participó en el Cónclave, celebrado del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, el cual lo nombró su Enviado Especial al III Congreso mariológico internacional, que tuvo lugar en Guayaquil (Ecuador), del 16 al 24 de septiembre. En el mes de octubre del mismo año, participó también en el Cónclave que eligió a Juan Pablo II.

Fue Relator en la V Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, de 1980, sobre el tema: “Misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo”, y Presidente delegado de la VI Asamblea general ordinaria, de 1983, sobre “La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia”.

Juan Pablo II lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, el 25 de noviembre de 1981. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la archidiócesis de Munich y Freising El 5 de abril de 1993, lo elevó al Orden de los Obispos, asignándole la sede suburbicaria de Velletri-Segni.

Fue Presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia católica, que, después de seis años de trabajo (1986-1992), presentó al Papa el nuevo Catecismo.

Juan Pablo II, el 6 de noviembre de 1998, aprobó la elección del cardenal Ratzinger como Vicedecano del Colegio cardenalicio, realizada por los Cardenales del Orden de los Obispos. Y el 30 de noviembre de 2002, aprobó su elección como Decano; con dicho cargo le fue asignada, además, la sede suburbicaria de Ostia.

En 1999 fue Enviado Especial del Papa a las celebraciones con ocasión del XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, que tuvieron lugar el 3 de enero.

Desde el 13 de noviembre de 2000 fue Académico honorario de la Academia Pontificia de las Ciencias.

En la Curia romana, fue miembro del Consejo de la Secretaria de Estado para las Relaciones con los Estados; de las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la Evangelización de los Pueblos, para la Educación Católica, para el Clero y para las Causas de los Santos; de los Consejos pontificios para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y para la Cultura; del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; y de las Comisiones pontificias para América Latina, “Ecclesia Dei”, para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico y para la Revisión del Código de Derecho Canónico Oriental.

Entre sus numerosas publicaciones ocupa un lugar destacado el libro: “Introducción al Cristianismo”, recopilación de lecciones universitarias publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; “Palabra en la Iglesia” (1973), antología de ensayos, predicaciones y reflexiones dedicadas a la pastoral.

Tuvo gran resonancia el discurso que pronunció ante la Academia bávara sobre el tema “¿Por qué sigo aún en la Iglesia?”, en el que, con
su habitual claridad, afirmó: “Sólo en la Iglesia es posible ser cristiano y no al margen de la Iglesia”.

Sus publicaciones fueron abundantes a lo largo de los años, constituyendo un punto de referencia para muchas personas, especialmente para los que querían profundizar en el estudio de la teología. En 1985 publicó el libro-entrevista “Informe sobre la fe” y, en 1996 “La sal de la tierra”. Asimismo, con ocasión de su 70° cumpleaños, se publicó el libro: “En la escuela de la verdad”, en el que varios autores ilustran diversos aspectos de su personalidad y de su obra.

Ha recibido numerosos doctorados “honoris causa”: por el College of St. Thomas in St. Paul (Minnesota, Estados Unidos), en 1984; por la Universidad católica de Eichstätt (Alemania) en 1985; por la Universidad católica de Lima (Perú), en 1986; por la Universidad católica de Lublin (Polonia), en 1988; por la Universidad de Navarra (Pamplona, España), en 1998; por la Libre Universidad María Santísima Asunta (LUMSA) (Roma), en 1999; por la Facultad de teología de la Universidad de Wroclaw (Polonia), en 2000.

Bigbang

  • A. El big bang.
  • B. Un plan muy preciso.
  • C. Estrellas
A. EL BIG BANG 1. ¿Cómo fue el big bang al comienzo? El universo empezó como un punto muy pesado y ardiente. Un volumen mínimo con una energía enorme. Hablamos de cien quintillones de grados de temperatura en una densidad de trillones de trillones de Kg/l.
2. ¿Cómo fueron los primeros minutos después del big bang? Enseguida surgieron quarks, electrones y fotones. Luego protones y neutrones. Estamos a billones de grados y a 10.000 millonésimas de segundo después del big bang. A los tres minutos del big bang, la temperatura baja a mil millones de grados y se forman los núcleos de hidrógeno pesado y helio. La expansión continúa (actualmente el universo sigue expandiéndose).
3. Hidrógeno, helio y luz.- 300.000 años después del big bang, la temperatura desciende a 5727° y el universo es mil veces más pequeño que el actual. Entonces se forman los átomos de hidrógeno y helio. Se separa la luz de la materia y el universo se vuelve transparente. (Esta luz intensísima se detecta hoy como radiación cósmica de fondo).
4. ¿Estrellas y planetas? Mil millones de años después del big bang y a 255° bajo cero surgen las estrellas a partir del hidrógeno. En las estrellas se formaron los demás elementos químicos: carbono, oxígeno, neón, etc. Algunas estrellas de gran masa estallaron, y esparcieron esos elementos en masas ardientes que originaron los planetas.
5. ¿Que edad tiene el universo actual? Actualmente estamos a unos 15.000 millones de años del big bang y a 270° bajo cero.
B. UN PLAN MUY PRECISO
1. ¿Una explosión bien calculada? El big bang fue una explosión calculada con gran precisión. Una trillonésima de energía mayor o menor habría destruido el universo que empezaba a formarse.
  • Si la expansión hubiera sido más lenta, la fuerza de la gravedad habría vencido y se habría producido una implosión al juntarse todo de nuevo.
  • Si la expansión hubiera sido más rápida, la materia cósmica se habría dispersado completamente y no se habrían formado galaxias.
  • Actualmente el universo continúa expandiéndose, justo a la velocidad precisa para que no se produzca un desastre.
2. Las cuatro fuerzas.- Instantes después del big bang, entraron en acción las cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Éstas fuerzas tomaron valores muy precisos. Si hubieran tomado otros, el universo actual no se habría formado. Por ejemplo, si la fuerza de gravedad hubiera sido mayor, se habría colapsado; y si hubiera sido menor, se habría dispersado tan rápido que nada quedaría unido. 3. Materia y antimateria.- En los primeros instantes del big bang surgieron quarks y electrones con sus correspondientes antipartículas. Al chocar se destruían produciéndose fotones. Pero hubo un exceso de materia por encima de la antimateria, y por este curioso excedente el universo continuó su desarrollo. El choque materia-antimateria produjo la energía conveniente, pero no se aniquiló todo porque hubo más abundancia de materia.
4. Los quarks son precisamente así.- Entre las primeras partículas que surgieron están los quarks u y d. Con ellos se formaron los protones y neutrones. Los protones tienen dos quarks u y uno d. Los neutrones tienen dos quarks d y uno u. Los quarks u tienen una carga eléctrica de + 2/3. Los quarks d tienen una carga eléctrica de -1/3. De este modo tan preciso surgieron los protones con carga +1, y los neutrones con carga 0.
5. Nacen los átomos.- Instantes después del big bang, la fuerza nuclear fuerte unió los quarks u y d para formar protones y neutrones, el núcleo de los átomos. La fuerza electromagnética enlazó los protones y electrones, que tenían precisamente la misma carga eléctrica, y así el átomo fue estable. Las partículas que lo forman y las fuerzas que las unen fueron precisamente las idóneas que se necesitaban para obtener este resultado.
6. Estabilidad del neutrón.- Los neutrones libres son inestables y se desintegran en quince minutos, -dando un protón, un electrón y un antineutrino-. En cambio dentro del núcleo, los neutrones son completamente estables. A los tres minutos del big bang se formaron núcleos de hidrógeno pesado y helio. Y de este modo no desaparecieron los neutrones.
7. La masa del neutrón.- El neutrón resultó un poquito más pesado que el protón. Si hubiera sido al revés, los protones serían los inestables y por tanto los átomos de hidrógeno también. Y sin hidrógeno no habría estrellas ni sol.
8. Y giraron y giraron.- Los electrones se pusieron a girar alrededor de los núcleos y esto evitó que chocaran con el núcleo atraídos por la fuerza electromagnética. Igualmente, la luna gira alrededor de la tierra y ésta alrededor del sol igualando así la atracción gravitatoria con la fuerza centrífuga. Estos giros continuos evitan el colapso del universo.
C. ESTRELLAS
1. ¿Cómo nacen las estrellas?.- En unas nubes de hidrógeno se producen compresiones por gravedad y se alcanza el millón de grados. A esta temperatura se unen los núcleos de hidrógeno pesado liberando energía hasta llegar a los 10 millones de grados. Con esta temperatura se unen los núcleos de hidrógeno liberando energía que ilumina la estrella.
  • Si sólo se quemará hidrógeno pesado, la combustión sería una velocidad explosiva (bombas H).
  • Si no hubiera hidrógeno pesado, no empezaría a fusionarse el hidrógeno normal. Esta proporción precisa de ambos hidrógenos hace que las estrellas y el sol existan.
2. Equilibrio en las estrellas.- Las estrellas tiene una masa enorme -el sol pesa 744 veces más que los planetas juntos-. La fuerza de la gravedad es tremenda, y también lo es la fuerza expansiva de la fusión nuclear del hidrógeno. Ambas fuerzas se equilibran exactamente y la estrella ni implosiona ni se disgrega en el espacio. 3. Las estrellas fabrican elementos.-
  • Dos núcleos de hidrógeno al fusionarse originan helio desprendiendo gran energía que enciende la estrella.
  • Dos núcleos de helio se unen dando berilio. Pero precisamente el berilio es inestable y se descompone enseguida. Sin embargo tiene tiempo de recibir un tercer núcleo de helio y entonces se origina el carbono que es estable y la
    s fuerzas nucleares tienden a formarlo.
  • A su vez el carbono con un núcleo de helio forma el oxígeno; pero todo el carbono no desaparece pues el núcleo de oxígeno no facilita tanto su formación. De este modo hay un equilibrio muy preciso que permite la formación de carbono y oxígeno imprescindibles en la vida terrestre.
4. ¿Algún detalle sobre el sol?.- La temperatura superficial del sol es de unos 5727° y se mantiene estable. Si variara sólo 10°, no habría vida en la tierra. Similar desastre sucedería si el sol estuviera a una distancia diferente. El sol es una estrella enana amarilla. Si fuera del tipo azul, ya se habría extinguido. Si fuera del tipo rojo, no calentaría suficientemente la tierra. 5. Conclusiones.-
  • El big bang y su desarrollo posterior estuvo calculado con enorme precisión.
  • El universo originado por el big bang es imposible que haya surgido por casualidad. Completamente imposible.
  • No se necesita fe para asegurar que Dios Creador es eterno, sabio, poderoso, y cuida mucho de los hombres. Eterno, pues alguien eterno tuvo que iniciar el big bang. Sabio, porque el proceso posterior al big bang está cuidadosamente pensado. Poderoso y que cuida del hombre, por motivos obvios al ver con qué precisión y fuerza dirigió la expansión del universo.

Misa

  • A. ¿Qué es la misa?
  • B. Obligación de oír misa.
  • C. ¿Cómo aprovechar mejor la misa?
A. ¿QUÉ ES LA MISA?
1. ¿Qué es la misa? A primera vista la misa es simplemente una ceremonia dirigida a Dios donde se observan cuatro acciones fundamentales: se alaba al Señor y se le da gracias, se le pide perdón y se suplican algunos beneficios. También hay momentos de la misa donde se transmiten algunas enseñanzas. En un sentido más profundo y exacto la misa es la renovación del sacrificio de la cruz.
2. ¿Es necesario asistir a misa? No somos dioses sino criaturas, y por tanto tenemos obligaciones respecto al Creador. Las principales son alabarle, darle gracias y pedirle perdón. A esto se añade lo necesitados que estamos de suplicarle ayuda. Y todo esto se hace en la misa.
3. ¿Esto no se puede hacer sin misa? Desde luego. Se puede y se debe alabar y dar gracias a Dios en todo momento, pedirle sus dones y su perdón. La misa añade un modo especial de hacerlo: mediante un sacrificio.
4. ¿Un sacrificio es buen modo de amar a Dios? Se puede amar con palabras y con obras y con un esfuerzo mayor o menor. Los sacrificios son entrega a Dios de algún esfuerzo; incluyen una generosidad costosa y por tanto son buena manera de mostrar el amor. Al menos manifiesta que se le ama más que a uno mismo, pues uno mismo se exige por amor a Él.
5. ¿La misa es el mejor de los sacrificios? Será mejor el sacrificio que destaque en la generosidad de la ofrenda, la santidad de quien lo presenta y la intención con que se realiza. En la misa nuestro Señor Jesucristo se ofrece a sí mismo entregando su vida para la gloria de Dios y la salvación de la humanidad. Por tanto es el sacrificio mejor, con gran diferencia.
6. ¿La misa es lo mejor que podemos hacer por Dios? Sí. Sin duda. Los hombres sólo podemos presentar a Dios obras humanas, mientras que la misa es una acción divina, realizada por el mismo Hijo de Dios.
7. ¿La misa no la realiza el sacerdote? El sacerdote presta su voz y sus manos a Cristo, pero es el propio Jesús quien se ofrece a sí mismo renovando el sacrificio de la cruz. Por ejemplo, el sacerdote no afirma “éste es el cáliz de la sangre de Cristo”, sino “éste es el cáliz de mi sangre”. En esos momentos es Jesús mismo quien obra mediante el sacerdote.
B. OBLIGACIÓN DE OÍR MISA
1. ¿Es obligatoria la misa? Ya hemos comentado que las criaturas tenemos unas obligaciones con el Creador. Entre ellas, el tercer mandamiento de la ley de Dios ordena santificar las fiestas.
2. ¿No hay otros modos de santificar las fiestas? Se pueden santificar de muchos modos, y la Iglesia podía haber ordenado otra manera de hacerlo. Ha escogido la que más agrada a Dios y más aprovecha a los hombres. Los primeros cristianos ya lo hacían así.
3. ¿Por qué es pecado mortal faltar a misa el domingo? Porque así lo ordenó la Iglesia apoyada en varios motivos:
  • Alabar a Dios y santificar las fiestas es un asunto grave. Los deberes con el Creador son de la mayor categoría y nadie puede rebajarlos a temas leves.
  • El cristiano que falta a misa suele acabar perdiendo la fe, y esto es asunto serio.
  • Si fuera sólo falta leve, muchas personas no asistirían, no santificarían las fiestas de ninguna otra manera y olvidarían antes a Dios. Consecuencias nada despreciables. La Iglesia no desea que pequemos; si lo manda bajo pecado mortal, es para advertirnos de la importancia del tema y custodiar nuestra fe.
  • Los primeros cristianos se jugaban la vida por asistir a misa. Esto nos da una idea de la gravedad del asunto.
4. ¿Hay que ir a misa por obligación? Ir a misa por obligación es un motivo válido, pues en la vida es normal hacer lo conveniente aunque los sentimientos no acompañen. Sin embargo, es bueno fomentar el deseo de amar y alabar a Dios realizando lo que más le agrada, la misa.
5. ¿La misa tiene que ser el domingo? El mandato divino de dedicar al Señor un día a la semana es individual y social al mismo tiempo. Individual, pues cada uno es responsable de su cumplimiento. Social, porque se ordena santificar las fiestas, y las fiestas son aquellas que el pueblo de Dios celebra. Los judíos el sábado, los cristianos el domingo. A ellas se añaden otras fechas independientes del día de la semana, como la Navidad. Se trata entonces de asistir a misa en las fiestas del Pueblo de Dios. Naturalmente el buen cristiano procura ir a misa todos los días, no sólo los domingos.
C. ¿CÓMO APROVECHAR MEJOR LA MISA?
1. ¿Cómo aprovechar mejor la misa? Rezar. Presentar junto con Cristo los sacrificios de cada día. Intentar acompañar a Jesús en su entrega realizando con El las cuatro acciones fundamentales que hemos comentado: alabar y dar gracias a Dios, suplicar beneficios y perdón.
2. ¿Algunos ejemplos? Cada persona buscará el modo que más le ayude. Por ejemplo:
  • En el inicio de la misa se puede fomentar el arrepentimiento, el deseo de purificar el alma para asistir más dignamente al santo sacrificio de la misa. Puede hacerse al rezar “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”; y al decir “Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor, ten piedad”.
  • En la lectura del evangelio es posible memorizar alguna frase para luego repetirla o meditarla durante ese día.
  • En la presentación del pan y el vino, mientras se dice “por este pan fruto de la tierra y del trabajo del hombre…” se puede añadir interiormente los sufrimientos, el trabajo, y las obras buenas que uno desea ofrecer a Dios junto al sacrificio de Cristo.
  • Un buen momento para adorar a Dios es repetir atentamente “Santo, Santo, Santo”, uniéndose a las alabanzas de los ángeles.
  • En la consagración, mientras el sacerdote eleva el Cuerpo de Cristo puede decirse “Señor mío y D
    ios mío” (el acto de fe del apóstol Tomás). Y se puede rogar a Dios un aumento de fe, esperanza, caridad, castidad, alegría, paz y otras virtudes que uno desee adquirir.
  • Cuando el sacerdote se arrodilla, se puede rezar: “te adoro con devoción, Dios escondido”, según un himno de Sto. Tomás de Aquino. Y como el Señor acaba de llegar, irá bien decirle: “Bienvenido al Altar” u otras frases amables.
  • Conforme se acerca el momento de comulgar pueden repetirse interiormente algunas Comuniones espirituales, fomentando el deseo de recibir mejor al Señor.
  • Después de comulgar será el mejor momento de hablar con Dios interiormente, agradeciéndole mucho que se haya dignado venir a nuestra alma.