Regnare Christum volumus – Camino y el espíritu del Opus Dei (n.11)

CAMINO – Carácter – Punto 11
Voluntad.
—Energía.
—Ejemplo.
—Lo que hay que hacer, se hace…
Sin vacilar…
Sin miramientos…
Sin esto, ni Cisneros hubiera sido Cisneros; ni Teresa de Ahumada, Santa Teresa…; ni Íñigo de Loyola,
San Ignacio…
¡Dios y audacia!
—«Regnare Christum volumus!»
———
EDICIÓN CRÍTICA
El punto 11 de Camino es el más antiguo de los hasta ahora estudiados–5-IV-1931– y uno de los más característicos de este capitulo [1]:

«Voluntad. Energía. Ejemplo. Lo que hay que hacer se hace… Sin vacilar… Sin miramientos. Sin esto, ni Cisneros hubiera sido Cisneros; ni Teresa de Ahumada, Santa Teresa…; ni Íñigo de Loyola, San Ignacio… ¡Dios y audacia! Regnare Christum volumus».

Sobre la expresión «¡Dios y audacia!» vid comentario /401. La fórmula latina «Regnare Christum volumus» parece como el contrapunto de la fe al «Nolumus hunc regnare super nos» de la parábola de San Lucas (19, 14).

San Josemaría, desde los orígenes del Opus Dei, concentraba en tres expresiones –«Deo omnis gloria», «Regnare Christum volumus», «Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam»– la síntesis de los fines últimos del Opus Dei dentro del fin de la Iglesia [2].

En 10-III-1931, apenas un mes antes de redactar este punto de Camino, había escrito:

«Jesús es el Modelo: ¡imitémosle! Imitémosle, sirviendo a la Iglesia Santa y a todas las almas. ‘Christum regnare volumus’, ‘Deo omnis gloria’, ‘Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam’. Con estas tres frases quedan suficientemente indicados los tres fines de la Obra: Reinado efectivo de Cristo, toda la gloria de Dios, almas» [3].

Unos meses después meditaba la trilogía de fines y comprendía –escribe– que la misión que el Señor le había encargado tenía que ser:

«una continuada y magnífica afirmación: al «non serviam», «SERVIAM!»: al «no queremos que éste reine», «Regnare Christum volumus», ¡queremos que reine!: a la gloria humana, «Deo omnis gloria»: y finalmente la gran afirmación de la salud para todos: «Omnes, cum Petro, ad Iesum per Mariam» [4].

La concatenación de esos tres fines aparece tematizada en un texto de la Instrucción de marzo del 34:

«En las líneas anteriores van expuestos por completo nuestros ideales. Consecuencias necesarias de estos ideales son los fines, que lleva a la práctica la Obra.

Hemos de dar a Dios toda la gloria. Él lo quiere: gloriam meam alteri non dabo, mi gloria no la daré a otro (Isai. XLII, 8).

Y por eso queremos nosotros que Cristo reine, ya que per ipsum, et cum ipso, et in ipso, est tibi Deo Patri Omnipotenti in unitate Spiritus Sancti omnis honor et gloria; por Él, y con Él, y en Él, es para ti Dios Padre Omnipotente en unidad del Espíritu Santo todo honor y gloria (Canon de la Misa).

Y exigencia de su gloria y de su reinado es que todos, con Pedro, vayan a Jesús por María» [5].

Toda la dinámica que expresa la doxología de la Plegaria eucarística exige, según San Josemaría, el reinado de Cristo, el «efectivo reinado de Cristo en toda la sociedad» [6].

Estas fórmulas –especialmente en sus abreviaturas: D.O.G., R.Ch.V., O.c.P.a.I.p.M.– aparecen «sembradas» por todas partes en los escritos «fundacionales» de San Josemaría y de manera especialmente intensa en sus Apuntes íntimos. El tema irá saliendo necesariamente a lo largo de estas glosas a los puntos de Camino. Véanse especialmente los puntos 301, 347, 832 y 833.

La expresión «Regnare Christum volumus» ocupa un lugar central en la comprensión de la economía salvífica que tiene San Josemaría. El tema se hallaba en plena efervescencia en la conciencia católica de la época: estaba reciente la encíclica Quas primas, sobre la realeza de Cristo (1925), y se había instaurado con solemnidad la fiesta litúrgica de Cristo Rey [7].

En el ambiente católico, de los países latinos especialmente, el resurgir de la devoción a Cristo-Rey aparecía unido, de manera más o menos difusa, a determinadas opciones de carácter temporal, incluso político. Lo interesante es notar que en el pensamiento del Autor el «Regnare Christum volumus» tuvo siempre una neta significación espiritual, que en el lenguaje conciso de Camino se expresa, por ej, en el «puñado de hombres ‘suyos’» (punto 301) que hacen falta para que Cristo reine, porque la crisis mundial es «crisis de santos»; y también en el punto 347, que retoma la idea en clave apostólica: «un apostolado de carácter profesional» [8]. Así reina Cristo y se da a Dios toda la gloria.

Quizá sea éste el momento de transcribir uno de los autógrafos más próximos a la fecha fundacional del Opus Dei que se conservan. Es una pequeña y amarillenta ficha que dice así y con esta disposición:

Omnes cum Petro————-Deo omnis gloria

Ad Iesum per Mariam———Actio-oratio-operatio

Serviam

Reconoce la Sta. Madre Teresa de Jesús, en el cap. II de sus Fundaciones, que una de las manifestaciones de la Omnipotencia Divina es dar osadía a personas flacas para cosas grandes, en su servicio, y, acogiéndome a lo de la osadía y flaqueza, me atrevo a pensar siempre en lo que pienso…

A – O – E

Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada, la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén. Amén» [9].

La figura de este personaje de la historia de España ha ofrecido dificultad a los traductores del libro. Las ediciones alemana, inglesa, americana y francesa optaron, con permiso del Autor, por suprimir la referencia al Cardenal. Otros editores decidieron añadir una pequeña nota explicativa a pie de página [10].

[1] Cuaderno III, nº 190.

[2] Sobre el tema vid Álvaro del Portillo, «A modo de conclusión del Simposio», en Santidad y mundo, 1996, pgs 280s.

[3] Cuaderno III, nº 171.

[4] Cuaderno IV, nº 386, 11-XI-1931. Las mayúsculas son del original.

[5] Instrucción, 19-III-1934, nn 35-37. Este pasaje procede, a la letra, de un largo escrito de San Josemaría, dos años anterior a la Instrucción, que entregó a un amigo suyo sacerdote, Pedro Cantero Cuadrado, explicándole los fines y el significado del Opus Dei. Está fechado en 19-II-1932 y se conserva en AGP (sec A, leg 50-2, carp 9, exp 3).


Pedro Cantero Cuadrado

—Pedro Cantero Cuadrado (1902-1978), nacido en Carrión de los Condes (Palencia), ordenado Sacerdote en 1926, fue Rector de la iglesia del Real Patronato de Loreto y profesor de Doctrina Social Católica en el Instituto Superior de Cultura religiosa. Obispo de Barbastro (1951), de Huelva (1953) y Arzobispo de Zaragoza (1964-1977). Conoció al Fundador del Opus Dei en septiembre de 1930, pero Cantero consideraba decisivo un encuentro que fechaba el 15-VIII-1931. Participó en la labor apostólica de los comienzos del Opus Dei. Sus recuerdos están publicados en Testimonios sobre el Fundador del Opus Dei, 1994, pgs 59-96.

[6] Cuaderno IV, nº 393, 15-XI-1931. Es significativo que Álvaro del Portillo, el sucesor de San Josemaría y primer Prelado del Opus Dei, que fue ordenado obispo en 1991, eligiera como lema para su escudo episcopal precisamente éste: «Regnare Christum volumus». El actual Prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, tiene como lema episcopal «Deo omnis gloria».

[7] Vid Pedro RodrÍguez, «Realeza de Cristo», en GER, XIX (1974) pgs 714-716.

[8] San Josemaría, en una homilía en la fiesta de Cristo Rey de 1970, decía:

«Nunca hablo de política. No pienso en el cometido de los cristianos en la tierra como en el brotar de una corriente político-religiosa –sería una locura–, ni siquiera aunque tenga el buen propósito de infundir el espíritu de Cristo en todas las actividades de los hombres. Lo que hay que meter en Dios es el corazón de cada uno, sea quien sea.

Procuremos hablar para cada cristiano, para que allí donde está –en circunstancias que no dependen sólo de su posición en la Iglesia o en la vida civil, sino del resultado de las cambiantes situaciones históricas–, sepa dar testimonio, con el ejemplo y con la palabra, de la fe que profesa […].

Celebramos hoy la fiesta de Cristo Rey. Y no me salgo de mi oficio de sacerdote cuando digo que, si alguno entendiese el reino de Cristo como un programa político, no habría profundizado en la finalidad sobrenatural de la fe y estaría a un paso de gravar las conciencias con pesos que no son los de Jesús, porque su yugo es suave y su carga ligera (Mt XI, 30)»

(Es Cristo que pasa, 183-184).

[9] AGP, sec A, leg 50-4, carp 1, exp 7. En el dorso de esta octavilla hay un membrete de carta que dice: «José María Escrivá y Albás | Presbítero | Abogado | MADRID». San Josemaría escribió despuéscon lápiz rojo: «1928», para indicar la fecha del escrito.

—El texto de Santa Teresa:

«¡Oh grandeza de Dios! ¡Y cómo mostráis vuestro poder en dar osadía a una hormiga! ¡Y cómo, Señor mío, no queda por Vos el no hacer grandes obras los que os aman, sino por nuestra cobardía y pusilanimidad!» (Fundaciones, 2, 7; BAC 212, 8ª ed, 1986, pg 680).

[10] Las ediciones italianas de Mondadori, al cuidado de Giuseppe Romano y con traducción de Ernesto Terrasi, incluyen desde 1996 la siguiente nota: «Cisneros (1436-1517): cardinale spagnolo, reggente del trono di Spagna e confessore della regina Isabella la Cattolica. Il Cardinale Cisneros iniziò la riforma della Chiesa in Spagna, anticipando quella che, anni dopo, il Concilio di Trento avrebbe compiuto per tutta la cristianità. Erano celebri la tempra e l’energia del suo carattere (Ntd)».




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