Camino y el espíritu del Opus Dei (n.7)

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<strong>CAMINO – Carácter – Punto 7</strong><br />
No tengas espíritu pueblerino.<br />
—Agranda tu corazón, hasta que sea universal, «católico».<br />
No vueles como un ave de corral, cuando puedes subir como las águilas.<br />
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<p>EDICIÓN CRÍTICA<br />
El texto está en el Cuaderno VI, nº 911, escrito por <b><a href=San Josemaría el 20-I-1933 [1]:

«No tengas espíritu pueblerino. Agranda tu corazón, hasta que sea universal, católico. No vueles como un ave casera, cuando puedes subir como las águilas».

En el texto impreso, el «ave casera» deja paso a la más clásica expresión «ave de corral». El tema del águila, con su vuelo de largo alcance como horizonte de la vida espiritual, es una imagen tradicional en la literatura cristiana, que tiene su matriz en la Sagrada Escritura [2].

El contrapunto del «ave de corral» es menos frecuente, pero, con su lenguaje llano, lo utilizó Santa Teresa para censurar a los que frenan a la gente que corre hacia Dios y pretenden, «a los que vuelan como águilas con las mercedes que les hace Dios, quererlos hacer andar como pollo trabado» [3].

[1] Escribió a continuación el futuro punto 778.

[2] «Los santos que esperan en Dios mudarán la fortaleza, tomarán alas como de águila y volarán y no desfallecerán». Así traducía San Juan de la Cruz –que profundizó en el tema espiritual del águila– a Is 40, 31 (Noche oscura, II, 20, 1; BAC 15, 13ª ed, 1991, pg 572). Y así el Sal 103 (102), 5: «se le renueva [la vida al alma], como al águila, su juventud» (Noche oscura, II, 13, 11; ibidem, pg 555).

Véase, como contraste, el símil que emplea Teresa de Lisieux al final del manuscrito B: las águilas son los santos, ella es un «débil pajarito» (Ms/B fol 5r-v; MEC 5, Burgos 1996, pg 235s); ver, no obstante, Forja, 39.

[3] Libro de la Vida, 39, 12; BAC 212, 8ª ed, 1986, pg 218.




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