Camino y el espíritu del Opus Dei (n.4)

CAMINO – Carácter – Punto 4
No digas: «Es mi genio así…, son cosas de mi carácter».
Son cosas de tu falta de carácter:
Sé varón —«esto vir».
———
EDICIÓN CRÍTICA
El texto procede, como toda esta serie, de los Apuntes íntimos de San Josemaría y es anterior, en unos días, al punto 3. Se encuentra en Cuaderno VI, nº 874, 24-XI-1932, «día de San Juan de la Cruz», como anotó el propio San Josemaría [1].

Como la casi totalidad del capítulo «Carácter», tiene este punto su clave hermenéutica –a mi parecer– en los puntos 1 y 2; clave que ya hemos visto aplicada en el punto 3 y que señala la base y el sentido de esa exigente «reforma» de hábitos y costumbres que San Josemaria propone a los lectores.

Todo el capítulo es un conjunto de fuertes y concretas «sacudidas» al hombre de carne y hueso con el que dialoga, para que sea coherente, también en lo humano, con su fe.

La anotación del Cuaderno dice así:

«No digas: ‘es mi genio así…, son cosas de mi carácter’. Son cosas de tu falta de carácter: sé varón –esto vir–, aunque hayas nacido mujer».

El final del pasaje –una manera teresiana de explicar el texto [2]– pasó tal cual al velógrafo, pero, como se ve, San Josemaría prescindió de él ya en Consideraciones Espirituales, y por supuesto en la edición definitiva.

El texto bíblico con el que apoyaba la exigencia de reforma personal es la palabra de David a su hijo Salomón: «ten valor y sé hombre», que parecía exigir ese paradójico complemento –«aunque hayas nacido mujer»–, para no limitar la universalidad de la exigencia propuesta en el punto.

San Josemaría, al pasar al texto impreso, decidió eliminar la paradoja, esperando, sin duda, que las lectoras leyeran el pasaje bíblico con sentido de la analogía, ya que el «esto vir», como el «viriliter age, agite» [3], son expresiones bíblicas portadoras de un mensaje universal, que trasciende a la distinción varón-mujer [4]

Interesante, con todo, ese complemento paradójico, no recibido en el texto impreso, porque pone de relieve que San Josemaría se dirige desde el principio tanto a hombres como a mujeres, y a todos predica las mismas virtudes humanas y cristianas y el mismo ideal de vida en Cristo.

Por su lenguaje –muy pegado al texto bíblico y a la experiencia pastoral y dialógica que se refleja en el libro–, San Josemaría podía hacer suyas las palabras de Clemente de Alejandría en El Pedagogo:

«La virtud es la misma para el varón y para la mujer. Porque si uno mismo es el Dios de ambos, uno es también para ambos el Pedagogo. Sólo hay una Iglesia, una misma modestia, un mismo pudor; es común el alimento y hay un solo vínculo matrimonial; la respiración, la vista, el conocimiento, la esperanza, la obediencia y el amor: todo es igual. Los que tienen en común la vida, tienen también en común la gracia, la salvación y, en común también, la virtud y la educación […] El término ‘hombre’ es común al varón y a la mujer» [5].

Vid sobre el tema el comentario al punto 19 y las referencias que allí se señalan.

[1] Futuros puntos de Camino transcritos ese día: 66, 74, 4, 735, 421, 837, 816, 474. En la actualidad la memoria litúrgica de San Juan de la Cruz es el 14 de diciembre.

[2] Santa Teresa quería que sus monjas fueran «varones fuertes» (Camino de Perfección, ms de Valladolid, cap 7, 8; BAC 212, 8ª ed, 1986, pg 271) y no derramaran «lágrimas mujeriles» (Libro de la Vida, 9, 9; ibidem, pg 66).

[3] Dt 31, 6.23; Jos 1, 6s; 1 Cro 22, 13; 28, 20; Sal 27 (26), 14; 31 (30), 25; 1 M 2, 64; 1 Co 16, 13.

[4] «Viriliter agere», como señala Andrew Byrne (Camino/The Way, punto 19 nt 50), es una virtud que la Escritura predica de hombres y de mujeres. Ésta es la célebre bendición de Israel a Judit por su hazaña: «tú eres la gloria de Jerusalén, té eres la alegría de Israel, tú eres el honor de nuestro Pueblo, porque has actuado viriliter, varonilmente» (Jdt 15, 10s).

[5] Clemente de AlejandrÍa, El Pedagogo, II, 9, 2; Fuentes patrísticas 5, Madrid 1994, pg 95s. Vid Blanca Castilla, «Consideraciones sobre la antropología ‘varón-mujer’ en las enseñanzas del Beato Josemaría Escrivá», Romana, Bollettino della Prelatura della Santa Croce e Opus Dei, 24 (1995/2) pgs 434-447.




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